10 / 10 / 2021

Unplanned: Desenmascarando el negocio

Quizá sea un poco extemporáneo comentar esta película, dada la avalancha de críticas positivas por parte del público, especialmente cristiano. Pero como Cristo vino para darnos vida, y en abundancia, y ante la relativización del primer derecho fundamental que tiene el ser humano en lo político y en lo legal, nunca está demás aportar a favor de obras cinematográficas que estimulen el espíritu y el pensamiento crítico y no se limiten al mero consumo de gaseosa y palomitas (el aumento del colesterol es responsabilidad individual). Hablamos de la película “Unplanned” (2019), conocida también como “No planeado” o “Inesperado”, un drama de bajo presupuesto que, sorprendentemente, está exhibiéndose en los canales de cable de la señal Star+.

Nuestros hermanos separados, a través de sus diferentes iglesias, poseen una poderosa maquinaria cinematográfica para ejercer su apostolado en beneficio de la sociedad norteamericana. Pueden tomarse como ejemplos las películas de los hermanos Kendrick, como “Facing the giants” o “Prueba de fuego” o las del guionista Cary Solomon como “Dios no está muerto”, o las que cuentan con actores famosos como Jennifer Garner (“Miracles from Heaven”) o Greg Kinnear (“El Cielo sí existe”). Y eso que hablamos de películas que cuentan con distribución internacional, dado que muchas son para el mercado interno.

Sin embargo, “Unplanned”, pese a no ser católica, aborda la historia verídica de Abby Johnson (hoy católica), una joven con deseos de ayudar a muchachas como ella a cambiar el mundo para bien, como parte de las inquietudes e ilusiones de toda chica universitaria. Sin imaginárselo, será captada por activistas pro aborto, quienes la convencen de hacer pasantía para Planned Parenthood (“Paternidad Planificada”) y hacer carrera en dicha multinacional. Pasan los años y asciende exitosamente hasta convertirse en directora de una de las clínicas ubicada en Texas. Todo transcurre con normalidad entre sus compañeras de trabajo, las jovencitas a las que provee información sobre “salud reproductiva”, además de anticonceptivos y las convence de hacerse un aborto rápido y seguro.

Hasta aquí, cualquiera identificaría esta película como una historia de superación profesional y eficiencia al servicio de los derechos de la mujer, pese a que la propia Abby abortó dos veces. Eso se rompe el día que le piden asistir a un cirujano abortista y al contemplar la imagen de la ecografía, descubre cómo desmiembran al bebé, sin hacer nada por calmar su grito silencioso ni sus movimientos retorcidos de dolor extremo. La impactante contemplación de dicho asesinato es el principio de un giro de 180° en sus convicciones, valores y actitudes frente a las mujeres, su trabajo, su familia y especialmente hacia los no nacidos y el movimiento provida, apostado en las afueras de la clínica, para hacer vigilias de oración por las almas de los bebés abortados.

Tras haber revisado la información de esta película en la página https: //www.filmaffinity.com/pe/film443908.html, se puede comprobar que casi toda la crítica especializada destrozó el filme, como lo hizo con “La pasión de Cristo”. Era de esperarse, pues sus comentarios están repletos de lenguaje e ideas liberal-progresistas, fruto de años de adoctrinamiento silencioso en un entorno abiertamente profano y desprovisto de cualquier consideración hacia lo que enseña la fe católica o la embriología más evidente. Dicha actitud pedante contrasta con la de la gente común que vio la película y le otorgó calificaciones más altas, especialmente por su afán por denunciar los intereses económicos e ideológicos que sostienen esta industria, presentada como “women´s friendly”.

Lo cierto es que “Unplanned” se ha convertido en un producto que está ganando cada vez más recomendación y apoyo por parte de los sectores comprometidos con la vida y con la salud de la mujer desde perspectivas espiritual y médica, desprovistas de todo sesgo ideológico o de actitudes de gente indiferente. Es una historia emocionante, valiente e inspiradora que ayuda a despertar muchas conciencias dormidas ante el bullicio de los grandes medios de comunicación, el atontamiento de los programas de entretenimiento televisivos, el adoctrinamiento subrepticio en las universidades públicas (y también, lamentablemente, en algunas que se dicen “católicas”) e incluso el silenciamiento a la disidencia por parte de las multinacionales tecnológicas como Twitter y Facebook.

Películas así avanzan a contracorriente y, para sorpresa de sus detractores, terminan convirtiéndose en referente para conocer mejor todo lo referido al llamado Nuevo Orden Mundial, y oponerse a quienes lo financian y promueven, porque persiguen la reducción de la población mediante la ideología de género, la agenda LGBT, las políticas liberales, el transhumanismo, la eutanasia, los transgénicos y, por supuesto, el aborto, vendido como derecho humano por ciertos organismos políticos internacionales, burócratas con escaso criterio ético y magistrados supremos que emplean sofismas en sus sentencias para limitar el derecho a la vida. Todo ello, para controlar los recursos naturales de los países menos desarrollados por parte de una élite súper poderosa y así cumplir con los objetivos de la agenda 2030. De todo eso puede dar fe Abby Johnson.

El reparto de la película es de caras nuevas, pero merece destacar la actuación de Ashley Bratcher como Abby Johnson. Quizás es mejor así para que ninguna estrella de cine opaque el mensaje pro vida que difunde el filme. Tal vez la música a base de piano sea muy repetitiva y poco variada, lo cual hace caer en el sentimentalismo en ocasiones. Pese a ello, la cinta se sigue con interés de principio a fin, y ayuda a hacernos comprender que ninguna vida, independientemente de su forma de concepción, es objeto de desecho, de tráfico o de experimentación, pues como bien lo dijo el Papa Benedicto XVI “no somos un producto casual de la evolución, sino que cada uno de nosotros es fruto de un pensamiento de Dios y somos amados por Él”.

Categoría: Peliculas

Etiquetas: ,