OPINOLOGÍA




Escribe Alberto Novoa |

Cuando era apenas un niño, mi mundo era la tv, confieso con rubor que el mundo era en blanco y negro, la tv la encendía mama 15 minutos antes para que vaya calentando para ver el programa de Yola, después perdidos en el espacio y a dormir, la vida era simple y maravillosa.

Entre programa y programa se escuchaba la voz del anunciador que leía un texto que decía algo como “nuestro próximo próximo…..”, esa voz era la única relación con la realidad cuando mis ojos absortos no se despegaban de la pantalla, cada día en casa “nuestro próximo próximo” se convirtió en la frase de unión, en la forma de que el menor de casa se ganaba las risas de los distantes hermanos mayores y los padres cada día más presentes en casa pero llenos de problemas, es que el Peru estaba fregado, los intentos de golpeen se habían vuelto el pan de cada dia, hasta que un dia empezó algo que a mi corta edad tuve la necesidad de entender, “la revolución”, que traía consigo las menestras, los pantalones de lino, las zapatillas Bata Rimac, los Super Epsa y como no a Don Bolas.
Don Bolas era un personaje que se hizo popular en la tv de aquel entonces; siendo las imágenes en blanco y negro, Don Bolas, un personaje de gran gordura y escasa cabellera vestía su gigantesca corpulencia con pantalón negro y a veces sombrero, Don bolas siempre con expresión déspota, malhumorado, salía a la calle y se mezclaba en los grupos repitiendo algún mensaje a los ciudadanos, a veces uno por uno a manera de chisme a veces como una manifestación popular.
Suelo pensar que cada época tiene su Don Bolas, una suerte de personaje que esta finalmente dentro de todos; de cada uno, tan solo en su mundo buscando una explicación lógica a cada suceso que nos rodea.

Hoy la pandemia nos puso entre la espada y la pared demostrando que el “ha robado pero hizo obra” nos está pasando la factura, tenemos décadas de corrupción, que se manifestó en la falta de inversión, grandes robos de dinero que debió ser invertido por ejemplo…en seguridad pública, en vigilancia, en hospitales, escuelas, comisarias, por eso y de tan simple conclusión cargamos hoy con estos problemas derivados del pasado.
Hoy, cada peruano vive en incertidumbre, cada trabajo, cada hogar se sume en la posibilidad de no tener un futuro claro, por eso todos buscamos un norte, una luz que nos ilumine el camino para a su vez saber que nos espera. En mi trabajo como Agente Inmobiliario escucho constantemente…“y si bajo el precio y todo sube”? “y si subo el precio y todo baja”?, y cada adaptación de esta incógnita hace de nuestros días verdaderos calvarios sumidos en incertidumbres.

Es así que surge una nueva generación, “los opinologos”, suerte de Don Bolas sumidos en su mundo que da por expresar una opinión sobre el futuro en base a lo que han vivido; de mucho oír opiniones no vamos a sacar una buena conclusión, debemos apoyarnos en lo real.

Y lo real es que estamos frente a una enfermedad que nosotros mismos podemos controlar, basta con lavarnos constantemente, vigilar nuestros síntomas y velar por la buena salud de quienes dependen de nosotros, el lavado de manos, la ropa limpia, el estricto cumplimiento de las recomendaciones del estado, solo una persona hace las compras, regresas a casa, te bañas, lavas la ropa usada; tan solo el estricto cumplimiento de las normas detendría en seco la pandemia.

Como aquella voz en la televisión que me sacaba de mi mundo y me llevaba a la realidad, dejemos de confiar y a la vez retrasmitir opiniones, confiemos mas en nuestro criterio, confiemos en lo que tenemos hoy; hoy estamos en casa, acerquémonos mas a la familia, pongamos las cosas al dia, organicemos, conversemos, ayudemos, acerquémonos a quienes son nuestro apoyo, quienes son el motivo de nuestra lucha diaria.

Dejemos de hacer caso a los Don Bolas modernos que lejos de tener una bola de cristal buscan hacerse populares a ellos y sus marcas organizando conferencias por internet, hablando mas de lo mismo, se que cada uno sabe que  mas allá hay un norte, que mas allá de estos cortos dos meses en cuarentena, siempre habrá quien venda y quien compre, y que seguramente los mercados vivirán trasformaciones, nuevas eras para las que estaremos preparados no por oir a los opinologos que nos rodean si no por que confiamos en nuestro criterio y sabremos finalmente volcar nuestra experiencia y adaptarnos a las nuevas eras.

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