Reflexiones en Curentena




Escribe Alberto Novoa │

La cuarentena nos ha puesto entre la espada y la pared, -cuantas veces me he sentido así-, suelo decir que soy el “rey de la sala de espera” que lo mío es la paciencia y las pocas palabras pero hoy esto que todos vivimos es más que un reto, una prueba de templanza.

Con más de 20 días de encierro, he sido el único privilegiado en casa que salió; compras en la bodega, Wong, Vivanda, agua, gas, siempre soy yo quien sale a recibir el delivery, quien paga, quien mantiene contacto con el resto del mundo, en casa, mi esposa y mis dos hijos esperan un papa un poco malhumorado que regresa estresado, ante la tensión del encierro actual, directo a cambiarse de ropa a lavarse de pies a cabeza, para no traer la infección a casa, “….el perro que corre a saludar apenas paso el umbral, con un movimiento ninja lo empujo con un pie mientras veo donde piso con el otro pie para después regresar sobre mis pasos con el pulverizador lleno de mi mezcla exclusiva de cloro y desinfectante, mis hijos corren a preguntarme como esta la calle, mi esposa solo calla al verme no responder para evitar abrir la boca y traer la infección a casa…..”

Es asi como nos ha tocado vivir, antes todo era tan simple…!! Regresaba de ver un cliente que en el 90% de la veces me decía que “no” dejaba el auto en la cochera me quedaba unos minutos analizando el “no” subia a casa, mis hijos, las tareas, mi esposa siempre mirándome y la misma reacción, mantenerlos lejos de mis problemas, de los “no” vividos hoy ayer y mañana, “….el perro que corre a saludar apenas paso el umbral, con un movimiento ninja lo empujo con el pie del malhumor mientras veo donde piso con el otro pie para evitar el contacto con mis hijos por mi malhumor, ellos corren a preguntarme como estoy, mi esposa solo calla al verme no responder para evitar abrir la boca y dejar mi frustración en casa…..”
Soy Agente Inmobiliario con años de experiencia, se de los fracasos más que de los triunfos, mi trabajo es sacar de muchos “no” un “si”, soy experto en ver la luz escondida detrás de la tormenta,  no soy un optimista, más me acerco a realista; no soy un analista, sé que leyendo tendencias no voy a llegar a una real visión futurista del mercado, se lo que ha pasado antes y confio en lo que va a pasar después, conozco a la gente, se cómo se comporta mi mercado porque me muevo “como pez en el agua” entre corrientes adversas, he venido observando las tendencias y tengo muy claro lo que debo hacer y lo que va a pasar.

Sé que a mi edad nada ocurre por coincidencia, sé que todo es parte de un plan en el que cada línea forma un conjunto de melodías que a veces suena melancólica pero siempre tienen un final triunfante, en la música, es fácil imaginar el final de una melodía que uno escucha por primera vez, en el comercio inmobiliario, sé que mis múltiples “no” siempre me van a llevar a un “si”, sé que mis hijos crecerán que mi esposa será más bella cada día, que yo envejeceré, pero ante la actual situación es difícil vislumbrar un final, por eso todos analizamos, leemos, buscamos que el cumulo de las acciones nos dé una pista de las consecuencias, de cómo será el final si después del encierro todo ser igual…..o mejor.

La sala de espera no me sirve para hacer contactos, para dejar la tarjetita rimbombante de cargos y nombres, para mí la sala de espera es la puerta que tengo frente, la sala de espera es lo que hay más allá de esa puerta, los argumentos que aún no escucho y que pronto oiré y sabré bien responder, porque soy un vendedor, porque se vivir entre “no” y sobrevivir hasta el “si”.

Mañana pasado o en el tiempo que sea necesario, el país se reactivara, la cuarentena acabara, la humanidad una vez más, …..”mi” humanidad una vez más habrá vencido la tormenta y todo regresara no a ser lo mismo si no a ser mucho mejor, porque como vendedor sé que un mercado detenido crea necesidad, crea nuevo optimismo porque la siguiente pandemia nos coja más preparados; mientras me concentrare en aprovechar el encierro disfrutando cada minuto con mi familia, me reuniré con ellos y seremos uno nuevamente porque es ahí donde esta mi fuerza, en cada uno de ellos, en su crecimiento y en su bienestar porque la cuarentena …es mi sala de espera.

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