TRABAJADOR Y TRABAJO: UNA REFLEXION SOCIALCRISTIANA EN EL DÍA DE LOS TRABAJADORES (NO DEL TRABAJO)


Escribe: Luis Gallegos Molina │

Hoy, es el día internacional de los trabajadores, no del trabajo, y aunque la diferencia parezca sutil, en realidad, es significativa ya que el trabajador es la persona humana y el trabajo es la actividad intelectual o física que ella realiza. 

Hoy, 1 de mayo, celebramos a la persona humana que labora, día a día, "a quien se gana el pan con el sudor de su frente", para sí y para su familia. 

La doctrina socialcristiana siempre lo ha proclamado y defendido así. Ha defendido al trabajador y ha resaltado su función de artífice y no de instrumento en la producción de los bienes y servicios. En ese sentido nos enseña que: 


“Como persona, el hombre es pues sujeto del trabajo. Como persona él trabaja, realiza varias acciones pertenecientes al proceso del trabajo; éstas, independientemente de su contenido objetivo, han de servir todas ellas a la realización de su humanidad, al perfeccionamiento de esa vocación de persona, que tiene en virtud de su misma humanidad” (San Juan Pablo II, Encíclica Laborem Excercens, 1981)
“Ya sea artista o artesano, empresario, obrero o campesino, manual o intelectual, es el hombre quien trabaja; se ha acabado, pues la primacía del trabajo sobre el trabajador y la prioridad de las exigencias técnicas y económicas sobre las necesidades humanas. Nunca más el trabajo por encima del trabajador; nunca más el trabajo contra el trabajador, sino siempre el trabajo para el trabajador, el trabajo al servicio del hombre, de todo hombre y de todo el hombre” (Paulo VI, discurso ante la OIT, el 10 de junio de 1969)

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