JAPÓN, MÁS ALLÁ DEL MANGA: UN DISCURSO PERSONAL


Escribe Rosmeliz Alva Zapata │ 


 Figura 1: The myth of tomorrow de Taro Okamoto. Foto por R. A.



Son las 6 de la mañana y el sol deslumbra mi habitación. ¡Cómo extraño las persianas! Así comenzó el nuevo año en el país del natto. Nattoなっとう, olor a queso y de consistencia dudosa. Sin embargo, exquisito en el paladar y mejor si lo acompañamos con un poco de arroz caliente. Atención son pocos los extranjeros que aprecian este alimento, e incluso no fue tan famoso en la zona de Osaka. ¿Qué es el natto? Es soja fermentada. Resumiendo, es genial para la digestión, para la piel, para todo un poco[1].


Existe un imaginario de la tierra del sol naciente creado por los animes, imaginario que no debe cegarnos. La realidad es diferente, chocante cuando se idealiza una sociedad, pero apasionante si abrimos nuestras mentes. Como cualquier país tiene sus pros y sus contras.

 El lenguaje

Son las 10 am, ¿Aún tengo tiempo? La respuesta: No. El tiempo pasa volando. Tengo que apresurarme para tomar el tren. Importante, calcular un tiempo extra para descifrar los paneles del metro con lo horarios, ganaremos segundos de oro. Katakana, hiraga o Kanji. Uno llega a costumbrarse, pero no siempre a comprenderlos. O empiezas a crear tu propia versión de Pokemon Go, Kanji Go. No esperar que te vayan hablar en inglés, es relativo.

Aprender el idioma es una llave para una estadía de largo plazo. Aprender ciertos códigos sociales es fuertemente recomendable, aunque no siempre es lógico y nuestro espíritu puede ir contracorriente.

Acto y palabra, ambos entran en el lenguaje. Resulta comodo saber que puedes llegar a desenvolverte con simples señas. ¿Esto será siempre suficiente? En un inicio, sí; luego, el contexto cambiará.

Unas palabras mágicas: Sumimasen すみません. Esta palabra divina: Para salir del metro, para llamar al mesero, para disculparse, para interumpir, etc. Arigato gozaimasuありがとございます permitirá al vendedor agradecer al cliente por haber comprado. Este punto es sorprendente ya que nosotros como cliente,  no debemos responder. Este comportamiento me hubiese costado un jalón de oreja por mi madre. Aquí en estos parajes, es educado no responder. Por otro lado, los japoneses saben como elogiar al cliente, y lo escuchamos con la entusiasta frase Irasshaimaseいらっしゃいませ, ¡Bienvenido! expresión de acogida que muchas veces rompe tímpanos. Cuando llegas a descifrar esta frase aguda, ya entras con confianza a una tienda. Sonrie, empiezas a comprender el idioma, alguito o eso crees.

Unos salvos conductos: Tratar de caminar a la izquierda, no es una regla por excelencia pero ayuda a comprender porque la gente no se cruza en el pase de Shibuya渋谷 . Buscar los paneles para fumar, esto puede alterar los nervios. No comer caminando, no lo encuentro inusual, al contrario es un factor para ver la mayoría de las calles limpias. No sonarse la naríz, peor pesadilla al estar en el metro y escuchar el sonido de la mocosidad queriendo explotar en las fosas nasales. No gracias. Al final, se puede ver en las estaciones de metro y en las calles que ninguna regla es absoluta, en especial las dos últimas.

La caligrafía: sea katakana カタカナ, hiragana ひらがな, kanji 漢字. Hay un orden a seguir, lo que enriquece el momento de practicar la caligrafía shodō 書道. La posición de los brazos en forma Ha , el pincel vertical, movientos suaves y precisos.  Hay ocho movimientos en un solo kanji, el kanji de lo infinito, Ei o エイ(fig.2). Nos convertimos en nuestro propio director de orquesta en el papel, Hanshi半紙. Como notas de Debussy, la tinta negra muestras sus gamas sobre la base clara de su partitura. Sin más decir, el rojo aparecerá para enseñarte los pasos. Gracias せんせい。
Bueno, pasemos algo más colorido.

El lenguaje de las flores: Ikebana 生け花 (fig.3). Acto y palabra en un arreglo floral. Ikeru 生けるque implica vivientehana o はな significa flor. Es decir, la flor viviente.  Esta disciplina es suave como un pétalo, elegante como la sobriedad del agua, pero implica fuerza en las tijeras, observación y tranquilidad.  El balance es importante entre la profundidad e identificar la cara de las flores y de las ramas. El conjunto de flores se instalan en un kenzan 剣山, una pieza de plomo con varios aguijones de hierro, forma rectangular o circular. El kenzan irá adaptandose a la forma de los vasos como nuestras manos a las ramas. Nuestros ojos irán visualizando el equilibrio de las formas y colores. Voilà, la balance!


 
 Figura 2: Lo infinito. Foto por R.A.




 Figura 3: Ikebana por R.A.


Otras rutas

Los amantes de los animes irán directamente al paraíso de Akihabara秋葉原. Pasando horas y a veces días, por que no encuentran la figurilla añorada, al precio justo del bolsillo. Por el momento, dejemos esta estación y sus alrededores. Busquemos un café, distinto a los Maid Cafés.
           
Son las 17 horas, ¿me atrevo y paso por Shinjuku新宿沢? La estación más concurrida que haya conocido, en donde un vagón es como el bolso de Hermione, mágico y profundo. Mejor vayamos a otro barrio. No estoy con ánimos para trotar y perderme. Dejamos este video juego para otro día.

Por unos meses viví cerca Shibuya渋谷 pudiendo ver la locura de las cámaras desde dentro y fuera del metro, con la finalidad de capturar el momento del cruce peatonal. En un inicio, ir hacia la izquierda ayuda, luego el caminar se vuelve natural y fluido. Este barrio es también concurrida por los fans de la película Hachiko; pero sabían que la escultura actual no es la original, la verdadera fue fundida durante la Segunda Guerra Mundial. Lágrimas no sólo por la película sino también por la pieza perdida. Al menos este Hachiko anda acompañado a veces por unos gatitos. Por otra parte, existe un punto interesante pero menos acosado por las cámaras. Es el increible mural, The myth of tomorrow de Taro Okamoto (fig.1). Colores y formas vibrantes en forma abstractas que reflejan la tragedia de la bomba atómica. Mural que estuvo perdido por años, encontrado en México y transportado a Japón en 2006.[2] De este punto, podemos ir a pie Harajuku. Ahí podrán encontrar uno de los tantos cafés gatuños o  pasar un momento tranquilo en el café de Nezu museum con su bello jardín lleno de Iris.[3] (fig. 4)

Ya son las 19 horas, es la hora de cenar. Si seguimos a pie, llegaremos a Shimokitazawa下北沢 . Este barrio sorprende cada vez, es un ejemplo como cambia constantemente Tokyo; aunque los trabajos de la estación esta tomando unos años. Es una zona pintoresca por su comercio y arquitectura. Denominado como el barrio Vintage, moda y arte, se puede encontrar distintos tipos de restaurantes y cafés como Darwin Café, como un pequeño museo de ciencia natural. Ya comienzo a cambiar de humor, vayamos por un ramen, quizás un poco de fila pero avanza rápido. Atención, es bien visto hacer ruido cuando se come los fideos pero más que intente, no lo logro. Astucia si la cantidad no es suficiente y les queda aún caldo pueden pedir un poco más de fideos diciendo Kaedama onegaishimasu かえだま おねがいします, es decir, por favor, un segundo bolo de fideos. El ramen en Japón es otra cosa, es delicioso おいしい[4].

Ya son las 21 horas. Pasemos por Tollywood[5] para cortar camino y llegar a la estación. Nuevamente hacer fila y esperar el metro. Espero que los vagones no esten fatalmente llenos ya que la mayoría de pasajeros vienen desde Shinjuku, es decir, ahora se descubrirá el espacio infinito de Odakyu Line 小田急線. Felizmente todavía no llega el verano, pero ya se siente como una sauna.


Dos lunas

En el tren, luego de una jornada intensa. Podremos observar diferentes tipos de pasajeros. La gente sentada leyendo, mirando el teléfono móvil, mirando arriba o abajo, aquellos que duermen tanto sentados como parados. Se termino el día, ¿Habrán sido cien porciento eficases? Aquí se presenta el dilema, trabajar mucho no implica siempre ser eficiente.

El espiritu gambateがんばって: ¡ánimo tu puedes! ¡qué talentoso! ¡estás mejorando! Estas frases son tan entusiastas como la bienvenida al cliente, saben como motivar. Este estímulo  esta ligado a la perseverancia, a la disciplina y a la curiosidad. Estos puntos me agradan de la sociedad japonesa. Hay que seguir adelante, caerse y levantarse. Dar un paso atrás como el puma, para tomar vuelo, saltar y para conseguir lo deseado con garras felinas.

Katsushika Hokusai es un ejemplo de este espíritu. Un esfuerzo constante como hace el pianista que desea perfeccionar la técnica. 

« … from the time I was 6 until I was over 80 not day went by I didn’t take my brush and yet I still can’t even paint a single cat.  It won’t come out as I wish...»[6]

Un proverbio chino nos dice que un artista necesita tres cosas: la mano, el ojo y el corazón. Este amor para continuar haciendo lo que nos apasiona a lo largo de nuestra vida.

“until the age of 70, nothing I drew was worthy of notice. At 73 years I was somewhat able to fathom the growth of plants and trees, and the structure of birds, animals, insects and fish. Thus when I reach 80 years, I hope to have made increasing progress, and at 90 to see further into the underlying principles of things, so that at 100 years I will have achieved a divine state in my art, and at 110, every dot and every stroke will be as though alive. Those of you who live long enough, bear witness that these words of mine are not false.’ [translation by Henry D Smith II]” [7]

El espíritu perfeccionista. Las ganas de seguir adelante puede tener un extremo negativo y como cualquer extremo, las consecuencias no son siempre las anheladas. Cuando se pierde la pasión y el deber se vuelve sombrío, la palabra deshonor aparece. No considero que se deba llegar al límite de la verguenza si se falla. Para los 外人Gaijin o extranjeros, es sorprendente ver el esfuerzo físico que pueden realizar los locales para tener una uniformidad y una buena imagen frente al deber. Esto conlleva que a veces el extranjero se sienta perdido. Aunque estemos bajo el mismo cielo. Nosotros vemos una luna y los japoneses ven otra. Quizás Haruki Murakami tenga razón, respecto a los littles peoples (pequeñas personas). Ellos tejen una burbuja en nuestro imaginario, luego cuando explota, nos quedamos indefensos.

Quizás vayan a condenarme por mi espíritu optimista pero guardo en mí el sabor agridulce de la exquisita cultura japonesa. Saber adaptarse no es tan simple como lo pintan. Esta vivencia llena mi viejo diario de viaje y mis ganas de seguir aprendiendo sobre este país.  Ya es hora de ir a dormir. お休みなさい[8]

 
Foto 4: Iris, Nezu museum. Foto por R.A.
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Nota: Un detalle sin importancia, no mirar a los ojos. ¿Mal educado o educado? La respuesta es la última opción. Para los tímidos o con problemas visuales, éste acto les caerá a la perfección. Sin embargo, tienen que estar atentos y no sucumbirse en sus pensamientos. El sentido de la vista será la audición.  Tampoco no es un acto general, sólo más común en los hábitos de esta sociedad.

Aclaraciones:
  Aquí sólo he querido mostrar algunos aspectos de mi experiencia grata.
  Hokusai utilizó la palabra manga pero diferente al manga moderno.  El tema es amplio y corto para analizarlo en estas líneas.




[1]Toyozaki, Yoko, Varnam-Atkin, Gumi Sawada, [日本の衣食住] まるごと事典 Who invented natto? Printed in Japan. IBC Publishing Inc. 2007.  pp. 227.

[2]Taro Okamoto, artista  polivalente japonés. Pasó de lo abstracto a lo surrealista. Fue amigo de Georges Bataille. Perteneció a una sociedad secreta. Un personaje singular.  http://www.taro-okamoto.or.jp/en/
[3]Una vez al año Nezu Museum expone un patrimonio nacional. Kōrin and Kenzan: Brother Artists, Resonating Aesthetics. Exposición que se llevo acabo entre el 14 de abril al 13 de mayo.  Ogata Kōrin (1658-1716) y Kenzan Kōrin (1663-1743). Hermanos y artistas del período Edo. http://www.nezu-muse.or.jp/en/
[4]Delicioso: おいしい que se lee Oishī.
[5]Shimokitazawa consta con una sala cinematográfica, llamada Tollywood. Juego de palabras para indicar : Tokyo + Hollywood. Esta sala apoya a los estudiantes de cine y dicen que fue el centro de difusión de Your name Kimi no na wa.
[6]« … Desde la edad de los 6 años hasta la edad de los 80 años, no hubo día que no halla agarrado mi pincel; y aún así no puedo pintar un simple gato como quisiera... ». Hokusai British Museum film. Kawasaki Art Center. Cerca a Shin-Yurigaoka Station. http://britishmuseum.org/
[7]« … hasta la edad de 70, nada de lo que dibujé valió la pena resaltar. A los 73 años pude comprender un poco más el crecimiento de  las plantas y de los árboles; la estructura de los pájaros,  de los animales, insectos y pescados. Así cuando alcance los 80 años, espero haber hecho un gran progreso, y en mis 90 pueda ver más allá de los principios subyacentes de  las cosas. De modo que en 100 años, mi arte alcance un estado divino, y en 110, cada punto y cada línea será como viviente. Aquellos de ustedes que vivan mucho tiempo, confirmarán que mis palabras no son falsas.. » https://blog.britishmuseum.org/hokusai-old-master/
[8]お休みなさい (oyasuminasai) significa buenas noches.



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