LA COMODIDAD "OLIGOPÓLICA" DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y LA LEY DE PARTIDOS



Escribe: Walter Brunke* │

Existen formalmente inscritos, porque lograron cumplir (de cualquier manera imaginable!) los requisitos formales de determinado número de firmas, determinada cantidad de comites con determinado número de afiliados... Pero, la organización sólo está en el papel. Desde el punto de vista material (real) no tienen consistencia, salvo el respectivo círculo de líderes, algunos dirigentes y políticos en función ejecutiva, legislativa, regional o municipal.
De las firmas..., ya se sabe cómo se consiguen...De los Comités, en la realidad, casi el 99 % no funcionan propiamente de acuerdo a su naturaleza política y según lo que se espera de un Comité político nacional regional, provincial o distrital, Transitoriamente reviven con exhuberancia,, -básicamente en el nivel del activismo proselitista-, sólo en época electoral. Pasada ésta, vuelven a vegetar. Todo el mundo lo sabe.
Son pantomimas, simulacros de partidos políticos...
Muchos de los males crónicos políticos que nos aquejan desde hace tiempo tienen su causa próxima en que los partidos y movimientos descuidan promover y exigir en su interior el cumplimiento de las funciones que les corresponden.
Se reducen a ser casi como casco herrumbroso de barco, meras etiquetas o marcas formalmente inscritas, con “capitanes” y tripulación que fingen estar conduciendo toda una enorme nave en buen estado de funcionamiento.
Cierto es que estos "cascos" al menos sirven para “seguir flotando”, participar, negociar y proponer candidaturas en las próximas elecciones. Algunos lo usan cual "vientre de alquiler", otros para negociar alianzas que aparenten cierta consistencia, En cualquier caso, el arte está en "saber" seguir con la inscripción vigente en el registro a fin de mantener el negocio con vista a las siguientes elecciones. Muy beneficioso para los “capitanes” y su tripulación élite…, nada bueno para la sociedad, para la acción política responsable., para la Patria.
Tienen la enorme ventaja que les otorga la Ley de Partidos, -hecha por ellos mismos- que les dá la comodidad, la tranquilidad de competir siempre entre los mismos. Así, subrepticiamente, angostan al máximo la posibilidad de que surjan nuevas organizaciones que les represente una competencia seria e inesperada. Se sienten seguros con los requisitos irrazonables que exige la actual Ley de Partidos, aprobada por ellos. ¿Para qué esforzarse y funcionar bien políticamente...?
A pesar de ello, La Junta Preparatoria de ACCIÓN por el BIEN COMÚN, sin temor al desafío, se está ocupando de constituir, primeramente, una organización política real, para después preocuparnos por los requisitos legales y acceder a su reconocimiento formal (justo al revés de lo que se suele hacer en el Perú).
La voluntad común de los que nos vamos sumando es construir y disponer de una nave capaz de afrontar turbulencias, tormentas, tiempos favorables, sin dejar el cumplimiento solícito y pleno, en la medida de lo humanamente posible, de las funciones esenciales que debe cumplir como organización política.
La regeneración ética de la política peruana debe partir desde dentro de la misma familia política.

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* Miembro de Acción por el Bien Común

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