¿QUIÉNES ESPERABAN SU VISITA?


Escribe Cristian Silvera │


No podemos negar que intentamos avanzar como una sociedad más “inclusiva” desde intentar ser una sociedad que respeta las “libertas y derechos” de quienes viven en ella apuntando al respeto para convivir con personas de diferentes formas de ver la vida, el mundo, la cultura y la sociedad en que habitan; por lo mismos: incluir, dialogar  y convivir desde un trato horizontal es por lo que apostamos como sociedad.

Sin embargo, la visita del papa Francisco generó un contexto en el que se reflejaba todo lo contrario, altos grados de intolerancia y agresión, insultos inteligentes o con fundamento de parte de quienes estaban en contra de esta visita, y quienes paradójicamente son quienes profesan el discurso de la tolerancia, civilización e inteligencia antes que la emoción.

Se pudo percibir que existió un contexto de gente a favor y en contra, y quien sabe los que estuvieron en contra de la visita del papa, tal vez y tenían muy inteligentemente fundada su posición, lo cual sería absurdo discutirlo o reflexionar porque nunca abra un consenso o que alguno seda entre los que estuvieron a favor y en contra de la llegada del papa al Perú.

Lo interesante de este pleito que se suscitó por la visita del papa, fue el panorama que hizo más notorio lo que de por sí ya era visible, la existencia de un Perú relegado y sin derechos, del cual curiosamente muchos de los que peleaban a favor y contra de esta visita, no eran parte necesariamente de esa gran mayoría de peruanos que viven en invasiones, sin los servicios básicos; de los peruanos que sacan adelante a este país a base de su explotación laboral con servicios básicos deficientes e inhumanos, pero sin embargo se pudo percibir que este sector fue el que poco o nada de atención le presto al pleito del SI y del No pese a que particularmente conocen muy bien de la realidad porque les toco la parte cruda y asida de ella. Eran ellos quienes con más entusiasmo esperaban la visita del papa y no  por ser unos fanáticos enceguecidos por la sujeción de sus mentes dominadas por la palabra de un hombre, lo esperaban porque buscaban un tiempo de encuentro con uno mismo, de reflexión, de alivio emocional, un momento para descargar el peso que aflige al alma; esto que se ofrece en paquetes terapéuticos dirigidos por expertos psicoanalistas gracias al dinero que aparentemente satisface todas las necesidades humanas y hasta las necesidades emocionales.
La multitud de gente que fue al encuentro con el papa lo hizo porque por encima de la realidad esta su fe. Esa fe que hace que exista la frase de que “el peruano es bien chamba”, porque, y espero no estar mal, esa fe es la que día a día sostiene a muchas personas en su inagotable camino del esfuerzo al triunfo.

“A que va venir el papa y para que el estado va gastar tanto dinero en su visita, si hay muchos niños con hambre, pueblos olvidados, personas sin trabajo, en vez de eso, que inviertan en la educación, en salud, …” diferentes frases como esta y bajo el mismo discurso, fueron muy repetidas y difundidas de diferentes formas con diferentes logos, algunas ofensivas y muy agresivas, algunas documentados, algunas muy inteligentes y coherentes, pero que finalmente daban a resaltar la existencia de un “otro Perú”, conformado por la mayoría que tiene voto que son útiles para llegar al poder, pero que no tiene voz porque sus derechos les son vulnerados puesto que su reconocimiento en la sociedad formal tan solo es simbólico.

Curiosamente la vista de papa sirvió para sacar a la luz lo que siempre se trata de ocultar, las condiciones inhumanas en la que se encuentran la gran mayoría de peruanos, siendo los más afectado las mal llamadas minorías étnicas, porque no olvidemos que nosotros somos descendientes de ellas.
 Finalmente, habría que percibir que lo más importante de la llegada del papa fue que le dio voz a los sin voz, los que nunca habían sido escuchados, pudieron ser escuchados, ya que “alguien” después de mucho  tiempo los escuchaba y les mostraba su preocupación por como son tratados por la supuesta estructura civilizada que nos rige como sociedad. El Perú formal y el mundo pudo escuchar sus justas quejas y el reclamos de sus derechos y que alguien haya hecho eso por nosotros, al margen de quien haya sido, creo es importante, y como decía: no podemos negar que intentamos ser una sociedad para todos, entonces tampoco neguemos que esta visita sirvió para visibilizar lo que nos está pasando como seres humanos, hasta donde nos estamos deshumanizando, y por lo mismo algo se intentaremos hacer, y creo que tanto creyente como no creyentes consensuamos en que debemos de volver a vernos como seres humanos para devolvernos nuestra dignidad como tales, ya que no solo es privilegio de algunos, si no, de todos.  

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