Monopolio, fusiones o medicamentos: ¿Cuál era el verdadero problema?



Escribe: José Manuel Martín Coronado * │

Dentro de todo el caos mediático generado, es muy fácil perder la cuenta de cuál era el problema original que se buscaba corregir o evitar, usualmente el desencadenante (también conocido como trigger). En el caso de las farmacias, conviene recordar que el gran peligro era que éstas incrementen sus precios de tal modo que presionen los bolsillos de los consumidores, afectando indirectamente su salud la cual, dicho sea de paso, tiene protección Constitucional.  

Cabe precisar que una fusión es simplemente la “unión” de dos o más empresas, que tiene por finalidad afectar la estructura de un mercado, no necesariamente generando posiciones dominantes, aunque sí (por lo menos) generando valor empresarial o financiero, también conocido goodwill. En cambio, el monopolio es la existencia de una sola empresa, usualmente un escenario típico del modelo de concesiones peruanas aplicado desde el año 1993 y cuyos ejemplos puede encontrarse por muchos lugares, los cuales curiosamente no tienen el mismo nivel de movimiento mediático. De ello, un mercado con fusiones, donde una empresa tiene mayor participación, pero que existen otras pequeñas, no constituye un monopolio ni tampoco un oligopolio.

Así mismo, también debe evaluarse el tema de las barreras a la entrada, dado que en el corto plazo, el horizonte de tiempo usual para los políticos, los mercados parecen estáticos, pero en realidad son muy dinámicos. Y un elemento que ayuda a este mecanismo es la inexistencia de barreras a la entrada. En este sentido, en el mercado de farmacias no existen realmente barreras a la entrada significativas, cualquier puede acceder a este modelo de negocio, cumpliendo con los requisitos técnicos de naturaleza sanitaria, que tampoco son tan complicados, puesto que los productos son terminados, a diferencia por ejemplo, de los restaurantes o talleres.

Sin embargo, aparecen los comentaristas pro-consumidores, diciendo que los monopolios son malos per se y que están prohibidos ipso facto, y cualquier movimiento empresarial que genere ventajas, “por definición” afecta indebidamente a los consumidores. Se olvidan, claro, que existe un sistema público de salud, con medicamente subsidiados, a los cuales pocos aportan realmente; y que la automedicación es uno de los males que muchos países desarrollados buscan combatir.

Por ello, parece razonable que en la regulación económica se concentre en áreas específicas de especial interés nacional. Si bien no es perfecta, pero un punto de partida sería lo indicado en el famoso artículo 58° de la Constitución [1], es decir, promoción del empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura. Por ello, si al final toda esta discusión se termina aplicando al mercado de chifas, de restaurantes de pollos a la brasa o el sector bancario [2], por más populares que sean, ya sería una distorsión más, con matices políticos de corto plazo.

En adición a ello, las últimas noticias sugieren que el posible régimen de control de fusiones podría aplicarse retroactivamente en la práctica [3], dado que el objeto de la ley no sería exclusivamente las fusiones sino las posiciones dominantes, las cuales pueden existir en cualquier momento. Este enfoque lo que buscaría es afectar a las corporaciones y no necesariamente proteger al consumidor, pues no son dos caras de la misma moneda. Indudablemente, el empresario buscará recuperar el margen confiscado por el Estado.


Toda esta confusión generada tendrá como principal agente responsable a Indecopi, pues toda la presión caerá sobre dicha entidad para que identifique y sancione los casos de abusos de posición dominante ex - ante y ex –post de la manera más objetiva posible, algo difícil pues la mencionada presión mediática, política y de opinión pública no cesará. Su rol siempre ha sido esencialmente reactivo, esperemos solamente que con este impulso político no se vuelva peligrosamente inquisitivo y termine generando más daño del que se quiere remediar. Aunque ello no sería extraño, pues en el Sector Público, esto es el pan de cada día. 


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* *Máster en Tributación Internacional y postgrado en Derecho Público (CIOT, U. Leiden, Garrigues, Sciences Po). Economista y Asesor Legal (Universidad de Lima), Econometrista (U. Rotterdam, UNI, INEI, Warwick [UK]). Experto en AED, Cumplimiento Legal, Planificación Tributaria y Formalización. Actualmente es Socio Administrador de EMAE, Director de APEYD, Investigador Senior en EMECEP Consultoría y Asesor Legal-Financiero de Kysh Inmobiliaria. jm@martin-emae.com

[1] No es fácil entender la Constitución Política de manera concordada y teleológica, lo usual es leer un artículo y emocionarse con el mismo para elaborar un argumento que defienda una causa, sin percatarse que al costado podría existir un artículo que la contradiga o la restrinja. Por ello, aprovechando que la presunta falta de regulación legal provoca que los expertos acudan a la aplicación inmediata de la Constitución, es recomendable como lectura básica el libro del profesor Marcial Rubio, “Para conocer la Constitución de 1993”

[2] FMI: Hay una concentración Bancaria en el Perú. En Gestión (04/02/2018): http://rpp.pe/economia/economia/fondo-monetario-internacional-hay-una-concentracion-bancaria-en-el-peru-noticia-1103023

[3] Elmer Cuba: Ley ‘Antimonopolio’ podría obligar a Inretail a vender parte de sus activos. En: Gestión (03/02/2018): https://gestion.pe/economia/elmer-cuba-ley-antimonopolio-obligar-inretail-vender-parte-activos-226406

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