Los crímenes de Sendero Luminoso en Atuna Quihuay - Huancavelica



Escribe: Luis Esponda │

En estos días en que se habla tanto del indulto y de derechos humanos he decido publicar unos testimonios recogidos por mi en el lugar de los hechos de boca de los mismos "ronderos" en Atuna Quihuay. Lo haré por partes. De este modo colaborar con la historia negra del Sendero Luminoso y su actuar en la Sierra de Huancavelica, espero ayude a tantos jóvenes a conocer lo que hizo Sendero Luminoso, que en realidad fue un sendero sangriento y esquizofrénico. ATUNA QUIHUAY UNA COMUNIDAD DE HOBRES VALIENTES.
Testimonios de los Ronderos de Atuna Quihuay recogido por Luis Esponda Samaniego
Han pasado algunos años desde que el Perú logró la pacificación de la guerra sucia traída por la demencia de Sendero Luminoso, hoy en las comunidades andinas sólo quedan recuerdos dolorosos y tumbas de héroes anónimos.

He querido escribir estas líneas para perpetuar la memoria de esos ronderos indómitos, herederos del alma rebelde de los chancas, dispuestos a morir antes de rendirse ante cualquier usurpador de su libertad, que con visión profética y sabiduría supieron distinguir entre el bien y el mal, y no se sometieron a las ideas fanático-sádicas del psicópata Abimael Guzmán, Líder que se vengó con violencia de las frustraciones que produjo en sí el ser hijo espurio rechazado por su padre y huérfano de madre a los 5 años, odiado, comparado y despreciado con sus hermanastros, frustraciones que por falta de afecto generaron ese comportamiento paranoico que se da en estos casos y que produjo en él, ese doble comportamiento de querer liberar un pueblo pobre y abandonado castigando con odio demencial y masacrando sin piedad a las comunidades andinas. 


Rafael de Escrivá en su libro Camino dice: Para destruir una catedral cualquier albañil es bueno, para construirla se necesita el ingenio de un gran arquitecto. 


Qué fácil fue para las huestes de Abimael, capitaneados por este psicópata, aniquilar pueblos íntegros destruyendo y masacrando gente humilde por el simple hecho de ser humildes y no poder defenderse, disparar a mansalva a mujeres ancianos y niños. Probablemente muchos de estos jóvenes terroristas, con los mismos traumas del jefe, pensaron o se sentían grandes luchadores sociales reformadores de una sociedad decadente, pero no pensaron que no es de héroes sino de cobardes, encerrar en una cuarto a comuneros, cuyo único delito fue ver claro, que el camino que sendero proponía no era el correcto, rosear combustible y quemarlos vivos, pero el fanatismo llevado a la locura pretendía hacer creer a sus propias conciencias que éstas acciones cambiarían la realidad socio económica del mundo. 
Abimael y sus huestes fueron esos torpes albañiles que destruyeron: torres de transmisión eléctrica, puentes y carreteras, edificios como el de Tarata, Canal 2 en Lima, destrucción y muerte que produjo más de 27,000 muertes, el triple de los caídos durante la guerra del Pacífico. Patéticos fanáticos que pensaron construir un mundo nuevo derrumbándolo todo, generar riqueza destruyendo campos de cultivo, ganado, empobreciendo más a la gente; pretender lograr la paz generando la violencia por doquier. ¿Dónde quedó la lógica elemental, que debe tener toda persona que pretenda liderar, un movimiento popular? Ciertamente el abandono, la pobreza de esas comunidades eran tales, que de por sí, eran un polvorín donde cualquier chispa podía provocar un estallido social. Con 45 Dólares al año de ingresos per cápita no se puede vivir, sólo se sobrevive. 
Promover a esa gente a mejores niveles de vida supone mucha creatividad para encontrar con pocos recurso alternativas de solución, que respondan a los retos actuales que plantea la globalización mundial; supone educación, y mucha paciencia para sacar del subdesarrollo y de niveles infrahumanos de vida a esa gente, que no tiene culpa de haber sido abandonada por los políticos de turno, llenos de farsa y de promesas electoreras incumplidas. 
Abimael no presentó ninguna alternativa quiso importar una revolución fracasada en otras latitudes y desfasadas en el tiempo.
En este contexto una tarde 15 de febrero de 1990 entraron 45 senderistas con armas de guerra a la comunidad de Atuna Quihuay y asesinaron al teniente Gobernador don Máximo Valenzuela Cusinga y al Presidente del Comité de Autodefensa el Sr. Juan Sánchez Cutti, matan a Máximo Sánchez Slava y secuestran a su hija de 13 años Melania Sánchez Cusinga y al comunero Antonio Oré Slava, que regresó después de un año, escapando de las manos de sendero. Ese día fatal quemaron 42 casas fueron víctimas la Sra. Socca y su nietecito de dos años, a su hijo enfermo de epilepsia a quienes encerraron en su vivienda que incendiaron después.

El día 11 de mayo de 1991 entraron las huestes de sendero en número de 60 aproximadamente, fuertemente armados en dos columnas, una invadió por Chillama y la otra por Atuna abrieron fuego indiscriminadamente asesinando a las personas que despavoridas huían en busca de refugio, en esta incursión cayeron los siguientes comuneros: Baltazar Cutti, Paulina Cutti, Ramón Aujasi, Máximo Bonzano, Ventura Soca, María Ordoñez, Simón Huamaní, Crisóstomo Ayala, Pablo Cutti, los jóvenes Alipio Soca 16 años, Teodora Soca 17 años, y las niñas Fernandina Oré Díaz e Isabel Rodríguez Díaz. 
Ante el sorpresivo ataque los ronderos: Edilberto Oré Sánchez que portaba una metralleta arrancada en otra ocasión a senderistas en la zona de Atoccpucro, Francisco Lujan Bonzano armado con una pistola calibre 38 arma arrebatada a sendero, Donato Cosinga Laura sólo poseía una pistolita de fogueo calibrada para bala de carabina 22, Víctor Díaz Pariona armado con una carabina canjeada anteriormente en Lircay de un ex policía por un toro, Alipio Soca que cayó combatiendo tenía una carabina calibre 22 arrebatada también de manos de sendero. Se atrincheraron ofreciendo resistencia y evitando más muertes. Hubieron también varios heridos: Mariano Cutti, ex combatiente del conflicto con Ecuador del 41 y Máximo Cutti Carpio ex militar del destacamento de Ayacucho, Fue herida También la esposa de Antonio Oré Slava de apellido Isabel Díaz y su hija llamada Fernandina Oré Díaz a quién llevaba cargada quien murió en el acto. 
En este enfrentamiento los ronderos se adjudicaron el primer triunfo pues hirieron al líder senderista Camarada "Beto" a cargo de las tres regiones de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac, este lidercillo criminal, era buscado a nivel nacional por el ejército, al verse herido ordenó la retirada seguido de sus huestes. Pero antes habían caído muertos dos senderistas, que en la retirada cargaron sus cuerpos en caballos robados a los comuneros de Atuna Quihuay. Los ronderos de Atuna Quihuay Chillama Allarpo Antamachay emprendieron la persecución con dirección a Cuticsa por alturas se Santo Tomás de Pata, Al llegar a Santo Tomás de Pata el Camarada Beto ya había muerto desangrado.

Se narra que el camarada Beto llevaba mucho dinero en efectivo (en soles y en Dólares) como parte de sus pertenencias. Al ser abandonado por sus camaradas, la gente de Santo Tomás De Pata se apoderó del dinero y con él hicieron una fiesta patronal en Noviembre el día de los difuntos, desgraciadamente los senderistas regresaron a vengar al camarada Beto y masacraron a la comunidad de Santo Tomás de Pata muriendo 48 personas aproximadamente. Estos pobladores aniquilados casi en su totalidad habían aceptado colaborar con los senderistas, eran zona liberada como dicen los terrucos. La presencia de los ronderos los obligó a los sobrevivientes a traicionar a sendero.
Era necesario que los ronderos sean reconocidos oficialmente con resolución dada por el Ministerio de Defensa y la 2ª Región Militar con Sede en Ayacucho.
La comunidad residente organizada con el nombre de: “Centro Unión de los 4 pueblos unificados tales como Atuna Quihuay, Chillama, Allarpo, Antamachay”. En Lima muchas personas amigas apoyaron las gestiones cubriendo los gastos necesarios, Apoyaron a Simeón Cutti y Teodoro Laura Bonzano, quienes venían con el nombramiento dado por la comunidad de los cuatro pueblos unificados como Jefes de la ronda.

Testimonio de Teodoro Laura Bonzano (Comandante Quillincho)
Los senderistas reunieron a los comuneros del pueblo de Atuna Quihuay que se encontraban en la comunidad, los encerraron en una casa rosearon combustible y le prendieron fuego. 
Aquí el testimonio de Teodoro Laura Bonzano, (Comunero heroico de quien nos ocuparemos más adelante): 
“Voy a dar el testimonio acerca de los problemas sociales sucedidos en nuestras anexos de Atuna Quihuay, Chillama, Ayarpu, en si los senderistas en nuestros pueblos maltrataron a nuestras comunidades asesinando aquí en Atuna a muchos comuneros, sus esposas y sus hijos… nos han causado muchas víctimas, por ejemplo en aquellos años 90, 91, 92”

Pero el problema para estos pueblos no era solamente de parte de los senderista en la guerra sucia también hay graves equívocos como los cometidos por los militares encargados de esta lucha absurda, muchas veces ellos no tenían la capacidad de poder distinguir quienes eran senderistas o comuneros inocentes, tomaron presos a personas inocentes, secuestraron y desaparecieron a Teodoro (Armengol) Slava Flores, dejando a esta comunidad entre dos fuegos los senderistas que los mataban a mansalva y les robaban todo el ganado y los militares que los reprimían sin contemplaciones. Como es el caso de Víctor Díaz Pariona (Testimonio recogido en quechua) 

"En la comunidad de Atuna Quihuay se encontraban casi diez personas ancianas, jóvenes quedaron como 3 o 4. Cuando los militares venían a masacrar no podían como responder no podían hacer nada porque los acusaban de senderistas. Nos Encontrábamos entre los militares y las terrucos como enemigos, estábamos a dos fuegos. Los senderistas también encontraron como enemigos tanto a militares como a los ronderos. Éramos tres partes en conflicto".

Ante esta incursión senderista y esta desconfianza de los militares era necesario organizarse o morir. Víctor Díaz Pariona continúa dándonos sus testimonios 

"Cansados por tanta violencia como lo ha dicho el señor Teodoro los cuatro anexos Atuna Quihuay, Aantamachay, Chillama, Allarpu, nos organizamos una vez que iniciamos nuestras actividades los ronderos de estos cuatro anexos agarramos a un Jefe senderista procedente de Vilcas Huamán, esto complicó la situación y sendero nos tenía más presionados, por eso comenzamos a defendernos con armas blancas y después fabricamos nuestros "tirachos".

Como a toda acción corresponde una reacción pero en sentido contrario esta violencia sobre los comuneros de Atuna produjo una reacción organizada. Había en la comunidad un Líder natural, Teodoro Laura Bonzano, dejemos que el mismo haga la presentación de su curriculum vitae.
"Yo entré al ejército como voluntario a la edad de 18 años en Lima en el cuartel GAC2 de Artillería, de donde egresé con el grado de Sargento Segundo, y fui destacado a Jauja para después ser enviado a Ayacucho en donde recibí el curos de "comando" que me sirvió mucho en la lucha armada frente al enemigo declarado es decir a los senderistas.
Teodoro Laura Bonzano es un hombre de mucho magnetismo, sencillo de aspecto amigable, cuando me vio en Atuna me dio un abrazo de viejo amigo aunque solo lo había visto una vez por el año 1991 cuando me visitó en Colegio Newton, nuestras relaciones solamente fueron amicales pero de gran entendimiento. Teodoro lideró las rondas campesinas con más de 800 comunidades y miles de ronderos
Su testimonio es de un hombre que tuvo que sufrir la incomprensión inicial del Ejército pues en un inicio se le confundió con los senderistas o sometidos a sendero, poco a poco reconocieron en él al líder nato de los ronderos, licenciado como comando y paracaidista tenía la astucia, valentía, y la agilidad para dirigir sus ronderos a la búsqueda de los senderistas apoyar a las fuerzas armadas, catalogar a los comuneros que adhirieron a sendero voluntariamente y a los que fueron forzados con amenazas, rescataron a muchos jóvenes y jovencitas secuestrados por los fanáticos senderistas y acoger a los comuneros arrepentidos que regresaban a sus comunidades pero que la comunidad los tenía a prueba y muy bien vigilados, mientras duraron los enfrentamientos logística que no poseían los militares por razones obvias, los de casa nos conocemos bien el foráneo no. En algunos casos sus hazañas de valentía superaron a los mismos militares. Este hombre y sus ronderos fueron gestores junto a las fuerzas armadas de la pacificación en la sierra peruana.



¿Quién reconoce a estos héroes anónimos?, ¿Quién les dará las gracias por haber tenido el coraje de sacar la cara por nosotros?, ¿o también estos héroes serán embarrados por los carroñeros de ciertas ONG corruptas?
Testimonio de Víctor Díaz Pariona (En quechua)
Señor Director voy hablar en quechua sobre lo que sucedió como problema social. En la comunidad de Atuna Quihuay se encontraban casi diez personas ancianos, jóvenes quedaron como 3 o 4 cuando los militares venían a masacrar, no podían como responder, no podían hacer nada porque los acusaban de senderistas. Nos encontrábamos entre los militares y las terrucos como enemigos, estábamos a dos fuegos. Los senderistas también encontraron como enemigos tanto a militares como a los ronderos; éramos tres partes en conflicto. Cansados por tanta violencia como lo ha dicho el señor Teodoro los cuatro anexos Atuna Quihuay, Aantamachay, Chillama, Allarpu, nos organizamos, una vez que iniciamos nuestras actividades los ronderos de estos cuatro anexos agarramos a un Jefe senderista procedente de Vilcas Huamán, esto complicó la situación y sendero nos tenía más presionados, por eso comenzamos a defendernos con armas blancas y después fabricamos nuestros "tirachos" que funcionaban con honda y con munición de fal. Cuando estábamos así los hermanos residentes de Lima colaboraron hubieron varios enfrentamientos en la que mataron al Teniente Gobernador Máximo Valenzuela Cusinga y al Presidente de los comités de autodefensa el Sr. Juan Sánchez Cutti por los primeros días de setiembre del 1990. Estas muertes nos motivaron a organizarnos con más fuerza, y después del 11 de mayo, día de la madre de 1991 fue el día de la masacre en Atuna. Se enfrentaron ronderos y senderistas, empezó a las 6 de la mañana hasta las 9 am. Con la metralleta que capturaron a sendero nos enfrentamos a sendero, después de ese enfrentamiento los militares tuvieron confianza, antes del enfrentamientos nos decían tucos (Lechusas o búhos, Apelativo a los senderistas), Cuando agarramos a los senderistas entonces nos tomaron confianza los militares. Hemos tenido muchos enfrentamientos en Atuna Quihuay, Quemaron 42 casas y los instrumentos que estaban en el local escolar también los quemaron. Quemaron los instrumentos banda de guerra y los libros que estaban en la escuela y también los uniformes de los alumnos de la banda, nos quedamos sin anda, cuando quemaron nuestras casas nos quedamos sin comida sin ropa sin cama, y nos quedamos así (pobres) de ahí se organizaron más y más.
(En la matanza del 11 de mayo) siguieron a los senderistas por Antamachay por las cumbres de Cuticsa hasta Santo Tomás de Pata, después entraron los senderistas a la comunidad de Buena Vista, de pasada se llevaron nuestros ganados del campo (del echadero). Los que fueron a ver el ganado le avisaron que se estaban llevando el ganado y cuando les avisaron un grupo de ronderos los siguieron a los senderistas que se llevaban el ganado; el otro grupo de ronderos fue a la base militar de Julcamarca. En las cumbres de Cuticsa nos enfrentamos desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Los senderistas escaparon llevándose los animales, pero nosotros los perseguimos hasta Pampa Huasi distrito de San Antonio de Antaparco, en la noche hemos descansado totalmente exhaustos de hambre, al amanecer a las tres de la mañana se levantaron para seguir rumbo al caserío llamado Asuna, al llegar a Asuna no encontraron nada siguiendo la ruta subieron a un Cerro y encontraron las huellas de los senderistas siguiendo la ruta de los senderistas encontraron en una ramada (Chosa) carne fresca y charqui hecha de toda clase de animales y al seguir la ruta llegamos a una lomada y como estábamos con militares aproximadamente a una distancia de dos kms. vieron una cantidad de animales cerca del caserío llamado Anyana fueron al encuentro de los animales en donde encontraron cerca de 60 entre vacas y caballos, ellos solamente eran 5 o 6 ronderos que reconocieron los animales que eran de la comunidad de Atuna Quihauy y Chillama. Los militares tenían miedo de cruzar el rio para llegar donde los animales, Cuando recogimos los animales recién los militares nos ayudaron a arriarlos hasta Julcamarca. A partir de esa fecha ya no dormíamos en las casas sino en cuevas al pie de los árboles, al pie de las rocas, en las minas, y así nos hemos salvado de la muerte.

Nota: En Atuna existía una antigua mina ya abandonada con tres túneles y tres salidas por razones de seguridad no pude entrar pero me la describieron como una bóveda central donde se podían refugiar en caso de ataque senderista, esta mina tenía tres salidas muy bien camufladas.
Santo Tomás de Pata
Este pequeño distrito había sido obligado a colaborar con sendero por lo que lo declararon zona liberada, pero el día en que llegaron cerca del pueblo los senderistas que huían del enfrentamiento de Atuna, el Camarada Beto, murió desangrado, o como decía el comunero rondero, “se le acabo su sangre” herido en el estómago fue desangrándose en el camino y cerca se Santo Tomas de Pata falleció siendo un jefe senderista los de su grupo lo escondieron en un matorral sin tocar nada de sus pertenecías pues tenía que venir otro jefe para verificar que había muerto en combate no en manos de algún colega. Escondido el cuerpo se fueron del lugar. 
Al día siguiente una señora de Santo Tomás de Pata buscaba una vaca en los matorrales encontró el cuerpo del camarada Beto y lo registró encontrando dos “bollos” (rollos) de dinero en dólares y en soles. Los llevó a la comunidad y entregó el dinero a los comuneros de esa comunidad. Los directivos decidieron celebrar la fiesta patronal con ese dinero, banda, licor y comida para toda la comunidad, estaban celebrando la fiesta cuando una columna de sendero los sorprendió y masacro a toda la comunidad, quemaron sus casas y solo se salvaron algunos (6?) que estaban ese día fuera de la comunidad. Estos comuneros sobrevivientes pasaron a ser “ronderos” bajo el mando del Comandante Quillincho, previa evaluación y control de parte de las comunidades no declaradas zona liberada.
Este episodio me los contó de viva voz.

Testimonio de Gaudencio Laura Bonzano (Testimonio dado en quechua)
"Los senderistas habían comenzado a reunirlos de casa en casa sin importarles sean niños ancianos o jóvenes cuando reunían clasificaban a los jóvenes selectos a parte y las niñas para encomendarles que pertenezcan a sus filas como militantes si no obedecían los amenazaban de muerte.
A mí me escogieron para llevarme con ellos y yo fui y nos llevaron a una zona donde que aniquilaban con engaños, oí mi nombre que decían que me iban a matar porque era hermano del Teodoro quién ya estaba buscado por ellos y vi que mataban a hachazos a mis compañeros que fueron junto con migo hice el ademán de recoger tunas y cuando se descuidaron emprendí la carrera del lugar gracias que estábamos de noche y me salvé. 
El lugar se llamaba Jatun Suyo al frente del distrito de Congalla. Me perseguían los comandos de sendero diciendo que yo sabía dónde estaba el paradero de mi hermano Teodoro, cuando estaba corriendo se me cayó el zapato y seguí descalzo no me importaba si pisaba espinas o piedras, pero no quería morir como otros compañeros que murieron. Si no me escapaba hubiera muerto... (En este momento se puso nervioso y no pudo continuar su relato. Tiene algo así como el síndrome de Viet Nam de los soldados americanos.)


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