TIEMPO DE REBELARNOS, TIEMPO DE AFRONTAR LA REALIDAD



Escribe: Walter Brunke Rios │

1.- La preocupación de parte significativa de peruanos se centra ante el penoso panorama político del presente. Ni Gobierno, ni los grupos de oposición existentes parecen tener la solvencia de planteamientos necesaria para atinar a encaminarnos hacia un desarrollo integral autentico, como sociedad, como país. A escala, lo mismo sucede a nivel regional y municipal, salvo, quizá, alguna excepción. Malestar y pesimismo constituyen dos caras de una misma moneda peligrosa que circula cual colesterol por las arterias de la ciudadanía.

La cobertura política, teñida del manido mecanicismo,- heredado irreflexivamente, en automático-, no está a la altura de las exigencias del Perú de hoy. La lógica al uso para la conducta política suele obedecer a criterios estrechos de "ganar o perder poder político”, relegando a una esquina lejana el bien de todos, para privilegiar unilateralmente los intereses que podrían asegurar la obtención o el mantenimiento del “poder”. Por impopulares, las medicinas amargas son postergadas, y el enfermo sigue empeorando.

Todavía hay tiempo para rebelarnos. Es tiempo de empezar a cooperar personal y activamente en la dirección contraria.

El poder no es un fin, sino un medio para servir al bien de todos. La política no es un mal necesario…; es una actividad muy noble, puesto que se ocupa por el bienestar de todos, pero que, por lo mismo, no se puede abandonar a la “espontaneidad del mercado político”, bajo el presupuesto, también falso, de que el mecanismo de la competencia democrática basta para asegurar, por sí sólo, los mejores resultados posibles. Simultáneamente, la conducta partidocrática debe combatirse y rechazarse, fortaleciendo la autonomía, la capacidad de iniciativa de las sociedades intermedias entre las familias y el Estado.

En este sentido, el jueves 03 de noviembre pasado nos reunimos algunas personas para deliberar sobre la pertinencia de formar una nueva corriente de trabajo político. La conclusión fue “poner manos y espíritu a la obra”.

2.- La acción política, los esfuerzos conjuntos de muchas personas dedicadas a participar en la configuración del desarrollo humano integral de una sociedad, necesita de la confluencia efectiva de ciertos presupuestos esenciales.

Sin éstos, se cae en la imprevisión muchas veces fatal; en la improvisación, desarticulada con la complejidad de lo real; en el pantano de lo urgente, que menoscaba u olvida lo importante.

Sin ellos, se deja abonado el camino para que la actividad política gire exclusivamente alrededor de algunas personalidades, y no alrededor de ideales, ideas y planteamientos programáticos claramente entendidos porque primeramente fueron bien comunicados

Sin esos presupuestos, negligentemente se abre las válvulas, en mayor o menor medida, para la entronización de una atmósfera transida de estéril servilismo civil; mal que, como los anteriormente mencionados, puede rastrearse en varias etapas de la Historia del Perú y de la humanidad en general.

La unidad moral de un conjunto de personas para realizar acciones políticas es uno de los presupuestos esenciales,si no el más importante. Dicha unidad es promovida y sostenida, de modo fructífero,si cuenta con una doctrina política que vaya más allá de las convicciones éticas, puesto que éstas son valederas para cualesquiera circunstancias de tiempo y espacio.

En este sentido, por ejemplo,¿cómo y hacia donde debemos coordinar los distintos intereses de más de 30 millones de peruanos? ¿Que variables o factores debemos tener en cuenta para que la coordinación política sea coherente, consistente y eficaz? ¿Cuál debe ser el orden de prioridades? ¿Qué contenidos, rumbos y planteamientos específicos debe contener el programa político que pensamos elaborar, para ponerlo a disposición y consideración de la opinión ciudadana?...

La respuesta a éstas- y, por supuesto, las demás preguntas tácitamente implicadas- es la primera tarea a cumplir, por parte de los que estamos poniendo "manos y espíritu a la obra" arriba mencionada.
Tenemos consciencia de lo arduo, por compleja, de dicha tarea. Estamos abiertos a recibir sugerencias concretas o colaboración y participación personales para cumplir, lo mejor posible,la finalidad propuesta.

3.- Rebelarnos ante el estado actual de los asuntos públicos no es materia de un solo acto, ni de mera afectividad sentimental.

Requiere, ante todo, por un lado, conocer lo mejor posible la realidad presente, para, después, formular el programa que dé rumbo a lo que es necesario reformar, por defectuoso, y a lo que debemos conservar por corresponder a valores buenos, universales e imperecederos.
La rebelión, para ser eficaz, exige un proceso cuidado con diligencia y cariño, y que tenga una guía clara y precisa, interiorizada por los que participan o participarán en la rebelión.

4.- ORGANIZACIÓN, ESTILO, PROGRAMA Y CONDUCTA POLÍTICAS
El viernes 01 de diciembre último, realizamos la sesión de trabajo inicial, dentro del marco de la etapa de definición programática que tenemos obligación de ofrecer a nuestros conciudadanos del Perú. Quedó delineado el esquema provisional de la ruta a seguir, así como de la forma de agrupar sus diferentes contenidos.

Participaron universitarios, así como jóvenes y adultos profesionales, -mujeres y varones-, que representaban, si bien, no todas las áreas del conocimiento relevantes para la acción política, sí algunas muy importantes: ingeniería civil, agronomía, economía, sociología, comunicación, derecho, psicología, ecología, ciencia política, historia y filosofía.

Llamativo fue la diversidad de origen. –es decir, de patria pequeña-, de los participantes: Abancay, Sicuani, Huancayo, Ica, Piura, Callao y Lima; todos pensando y sintiendo por la Patria grande: el Perú.

Entre las diversas consideraciones que se manifestaron en la sesión, estuvo la relativa a la necesidad de incluir en el programa básico una noción clara de lo que debe ser el partido político, sus diferentes roles intra. y extrapartidarios, los valores y principios operativos que deben guiar la vida en su interior, con el objeto de sentar condiciones que tiendan a configurar una verdadera comunidad de personas cuya razón de ser es desarrollar y estar en capacidad real de servir al Bien de todos los habitantes del Perú.

Entre las dimensiones de organización, estilo, programa y conducta, si bien son distintas, debe haber una sinergia positiva y coherente, para servir mejor.

Creemos que un modo importante de colaborar en la reforma de la vida política de nuestra Patria, es transitar por caminos diferentes a los usualmente transitados en nuestra Historia.

Estimamos que debemos hacer un esfuerzo de ir desde abajo, desde el fondo social, hacia arriba, hacia la cobertura política. 

En este sentido, se comprenderá que la iniciativa “Tiempo de rebelarnos” no parte, por ejemplo, de la designación de un candidato presidencial ni de figuras públicas predeterminadas.


¿Y tú, -estimado amigo,-que has tenido paciencia para leer hasta aquí-, qué piensas, qué sientes respecto de esta iniciativa?

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