Una primera inquietud, "El Bien Común"




Columna de opinión de: Cristian E. Silvera Curi.
Director del Archivo arzobispal de Ayacucho 


Los días 10, 11 y 12 de noviembre fui invitado a participar en el encuentro nacional organizado por IESC (Instituto de Estudios Social Cristiano), y la verdad, de algún modo, no era tal vez algo nuevo para mí, ya que en el tiempo del “ser universitario” había participado de espacios de reflexión, encuentros en los que, se abordaban las problemáticas de la realidad peruana, con la presencia de jóvenes que venían de diferente regiones del Perú interesados en cambiar las cosas, con discursos de diversas posesiones, pero todos, absolutamente todos, preocupados por hacerle frente a la corrupción y a la indiferencia de los actores políticos y la de nuestro Estado, las quejas eran constantes, y todos concluían en que no se podía abordar los problemas de nuestro país si no los conocemos desde la realidad.

Ahora han pasado muchos años, yo trabajo en el Archivo Arzobispal de Ayacucho; y muchos de los entonces jóvenes, ahora son políticos, autoridades, directivos, funcionarios, empresarios, consultores, congresistas; y lo que llegaron a hacer, fue tan solo cambiar su status social, pero no llegaron a cambiar en nada, las quejas que fueron en algún momento, motivo de sus profundas reflexiones, ya que solo se quedaron en los discursos que los llevo a donde están ahora, para decir  que siguen luchando por los que los llevaron al poder, y de esta manera seguir viviendo del discurso, puesto que, como suele ser habitual, para no perder las oportunidades de la vida, muchas veces a la hora de las firmas que implican estabilidad material y social, el discurso puede correr, “ momentáneamente” a un segundo, tercer plano, y tal vez a nada, ¿por qué?, porque creo, que “nadie se hace daño a sí mismo”, ya que, desde lo más lógico, primero esta ser yo, y los más cercano al yo, y finalmente, si hay tiempo, el resto, que poco o nada pueden interesar. Bueno esa es la realidad.
Ahora lo que fue diferente, de estos espacios a los que alguna vez fui, con el espacio que ahora experimenté, y que hizo que le preste atención a esta nueva invitación a  reflexionar, pues fue la idea de reflexionar en torno al “Bien Común”, esto que suena a discurso socialista, comunista, politiquero, o como se le llame, pero que finalmente es la esencia del “ser político, y el hecho de hacer política”, y eso fue lo diferente. Diferente también porque, algunos de los que asistieron ya no eran tan solo jóvenes con discurso románticos, eran personas que formaban parte del aparato estatal y privado, y que hablaban de sus experiencias de trabajo desde tener en primer orden, el hecho de querer hacer la cosas de la forma más correcta posible, era gente que desde donde estaban, intentaban hacer las cosas bien, y eso creo es otro punto importante por el que fue diferente este nuevo espacio de reflexión, ahora, cabe aclarar que al menos, eso era lo que se aparentaba, porque tampoco olvidaba que era tan solo un encuentro de reflexión, pero finamente “he vuelto a creer en la posibilidad de que existen aún, intenciones de querer abordar la realidad, desde la verdad, que son los que menos tienen, para quienes el “bien común”, es algo que tal vez ni pasó por sus mentes, porque desde la estructura, solo se les enseña a sobrevivir, sin voltear atrás, y menos, a pensar en la consecuencias de los actos, porque para el ser exitoso, pensar en las consecuencias es un obstáculo en el objetivo de bien material.


“Es por lo mismo que decir, no es lo mismo que el hacer” y todo esto generalmente aterriza en la falta de voluntad por querer siquiera intentar hacer la cosas desde lo que debería ser lo correcto, y por lo mismo, cuando se llega al poder, obviamente que esto se traducirá en una falta de “voluntad política”, porque no hay tiempo de pensar en el resto, porque se tiene ya pensado que cuando vas entran al Estado, casi todos, prácticamente, “tienen que correr contra el tiempo”, ya que solo tienen cinco años o contratos temporales para cumplir el sueño de salir de la pobreza y ser exitosos a costa de la indiferencia; y es por eso que “el ser indiferentes” a los problemas de la sociedad y en especial del “pobre”, al cual se utiliza desde el discurso para llegar al poder, hasta cierto punto, es necesario, para un fin único, “el dinero”, que obviamente es indispensable para poder vivir en este mundo, pero que sería mucho mejor, si se empieza a aprender que también se puede tener dinero, y mucho tal vez, desde hacer la cosas bien, para que tal vez se pueda volver a velar por el Bien Común, porque las  decisiones de quienes dirigen el país, serían más responsables.

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