Los desafíos multilaterales y regionales de las Naciones frente al Medio Ambiente en el siglo XXI


Escribe: Orcar Maurtua de Romaña* │ 

El Papa Francisco ha realizado llamados al cuidado del medio ambiente, al “Cuidado de la Casa común”, a través de su Encíclica Laudato Sí. El Papa ha indicado que el cambio climático es una amenaza global y que debe ser enfrentada mundialmente, pues afecta la vida de las futuras generaciones. Los causales del cambio climático, son preocupantes, pues los científicos han señalado, que este se debe especialmente, por la quema de combustibles fósiles que generan el dióxido de carbono. 

Ante la respuesta negacionista del presidente Trump, diversas instituciones y empresas de Estados Unidos han señalado que seguirán adelante apoyando lo adoptado en el Acuerdo de París. Igualmente, los países europeos han mostrado su compromiso con el Acuerdo de París. Creo que hay espacio para el optimismo. 

El Perú tiene intereses concretos en la solución del cambio climático en el mundo, ya que en los últimos años, hemos perdido el 40% de nuestros nevados. Igualmente, de acuerdo al Tyndall Center, institución prestigiada del Reino Unido, nuestro país es uno de los más vulnerables frente a los efectos del cambio climático; ocupando el tercer lugar en vulnerabilidad sólo después de Honduras y Bangladesh. 

El Niño costero dejó más de 34 mil casas colapsadas o inhabitables. Las pérdidas son cuantiosas, siendo los sectores más vulnerables de nuestro país los más afectados. Sin embargo, ha sido positivo debido a las muestras de solidaridad de los población civil, empresas públicas - privadas y del Estado visto en las Fuerzas Armadas. Cabe precisar, si bien los expertos señalan que el cambio climático no genera el fenómeno El Niño, sus efectos y los de todos nuestros otros problemas ambientales se agudizan aún más por la existencia del cambio climático y los altos índices de contaminación ambiental. De este modo, el primer desafío que enfrentará Perú, es el proceso de “Reconstrucción”, dotándolo de capacidad estratégica y transparencia, siempre y cuando se tenga como opción primordial la ayuda de la Comunidad Internacional, que ha demostrado a lo largo de los últimos años, un apoyo incondicional a los países más vulnerables en las diversas Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), como las que citamos a continuación:

Conferencia sobre Cambio Climático (Cop21), París. 2015.

El Acuerdo de París es un acuerdo dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra.

Hasta el 3 de noviembre de 2016 este instrumento internacional había sido firmado por 97 partes,1 lo cual comprende 96 países firmantes individualmente y la Unión Europea, la cual ratificó el acuerdo el 5 de octubre de 2016. De esta manera se cumplió la condición para la entrada en vigor del acuerdo (Artículo 21,1) al ser ratificado por más de 55 partes que suman más del 55 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. 2 Conforme al propio texto del instrumento internacional, tal como se enumera en su Artículo 2, el acuerdo tiene como objetivo "reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza" para lo cual determina tres acciones concretas:

a) Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático; 
b) Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, de un modo que no comprometa la producción de alimentos;
c) Elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero. 


COP22, Marrakech-Marruecos, 2016. 

Los Gobiernos avanzaron en áreas clave de acción por el clima, entre ellas la financiación, la adaptación, la creación de capacidad, la tecnología y la perspectiva de género. He aquí una visión general:

Financiación para hacer frente al cambio climático

Los países han prometido más de 81 millones de USD para el Fondo de Adaptación, superando con ello su meta para el año. Los países han prometido 23 millones de USD al Centro y Red de Tecnología del Clima, que apoya a los países en desarrollo en temas de desarrollo y transferencia de tecnología para el clima. Como instrumento de implementación del Mecanismo Tecnológico, dicho centro es una institución clave para que las naciones puedan cumplir los compromisos que han contraído en virtud del Acuerdo de París. El Fondo Verde para el Clima (FVC) ha anunciado la aprobación de las dos primeras propuestas para la formulación de planes nacionales de adaptación: Liberia para recibir 2,2 millones de USD y Nepal para recibir 2,9 millones. Está previsto que otros 20 países tengan pronto sus aprobaciones para recibir hasta 3 millones cada uno. En general el FVC avanza a buen ritmo para aprobar proyectos por un valor de 2500 millones de USD.

Adaptación

La iniciativa Adaptación de la Agricultura Africana, en la que participan 27 países, ha mostrado cómo se está abordando el agua, el suelo, la gestión del riesgo climático, la financiación de pequeños agricultores y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con el objetivo general de hacer avanzar la adaptación.

Pérdidas y daños 

Un nuevo marco quinquenal establecido para el Mecanismo internacional de Varsovia para las pérdidas y los daños (WIM por sus siglas en inglés) se ocupará de impactos que no sean abordados mediante la adaptación planificada, como por ejemplo el desplazamiento, la migración y movilidad humana y la gestión integral de riesgos. 

Creación de capacidad

En otra muestra de acción acelerada por el clima, los países han hecho operativo el Comité de París sobre el Fomento de la Capacidad que se creó en el marco del Acuerdo de París. Este comité ayudará a crear capacidad para emprender acciones por el clima en países en 3 desarrollo. Los miembros del comité ya han sido elegidos y este comenzó su labor en mayo de 2017. 

Tecnología 

Durante la COP 22 los Gobiernos se han enterado que en 2016 el FMAM ha aprobado más de 30 proyectos para reducir las emisiones con objetivos de transferencia de tecnología, con 188,7 millones en financiación del FMAM y 5900 millones en cofinanciación. 

Perspectiva de género 

Quince años después de la primera decisión sobre las mujeres y la perspectiva de género en el marco de la CMNUCC en la COP 7, que también se celebró en Marrakech, los Gobiernos han dado otro paso importante hacia el logro de sus objetivos relacionados con el equilibrio entre sexos y una política climática sensible a las cuestiones de género aceptando un programa de trabajo ampliado que incluye a la sociedad civil, las empresas y otras partes interesadas. 

Otras iniciativas lanzadas en la COP 22 

El PNUMA ha lanzado una nueva iniciativa mundial, la Iniciativa Mundial de Turberas, que tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y salvar miles de vidas protegiendo las turberas, que son la mayor reserva de carbono orgánico del suelo del mundo. Esta iniciativa movilizará a Gobiernos, organizaciones internacionales e instituciones académicas en un esfuerzo dirigido a proteger las turberas, que contienen casi 100 veces más carbono que los bosques tropicales.

La Solar Impulse Foundation (Fundación Impulso Solar) ha lanzado la Alianza Mundial para Tecnologías Limpias como legado para el primer vuelo solar alrededor del planeta. Su objetivo es federar a los principales integrantes del campo de las tecnologías limpias para crear sinergias, asesorar a los Gobiernos y promover soluciones rentables para los retos más apremiantes a los que se enfrenta el mundo en relación con el medio ambiente y la salud. 

El Fondo del Comité de Marrakech de Inversión en Adaptación (MICA por sus siglas en inglés) es el primer vehículo privado de inversión en adaptación y resiliencia que ha existido nunca. Se trata de un fondo de 500 millones de USD lanzado por una alianza integrada por The Lightsmith Group (basado en los Estados Unidos), BeyA Capital (basado en África) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). 

Durante los próximos cuatro años, el Plan de Acción por el Clima de Oriente Medio y el Norte de África pretende llegar a casi el doble de la financiación que el Banco Mundial dedica a hacer frente al cambio climático, elevándola a unos 1500 millones de USD al año para 2020. 

En esa ocasión de la realización de la COP22, la Ministra de Ambiente del Perú enumeró tres grandes desafíos que enfrenta el Perú en esta transición hacia una economía verde e inclusiva en el largo plazo: Preservar los bosques, su biodiversidad y patrimonio cultural buscando el beneficio de las comunidades locales y nativas, quiénes son las más afectadas por el cambio climático. Mejorar la capacidad del Perú para diseñar e implementar políticas con una visión de largo plazo que reduzcan los costos de transacción y la duplicidad de esfuerzos. Actualizar el marco institucional y legal nacional para movilizar la participación del gobierno, el sector privado, la academia y la sociedad civil alrededor de la visión al 2050.  

COP23, Bonn-Alemania. 2017

 La conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP23) de este año, comenzó con un llamamiento conjunto para que se mantenga la ruta del Acuerdo de París sobre el cambio climático. La conferencia se inició con el trasfondo de los destructivos efectos de los huracanes, incendios, inundaciones y sequías y sus efectos en la agricultura, con la consiguiente amenaza a la seguridad alimentaria. 

"Una ingente cantidad de personas de todo el mundo sufre, desconcertadas por las fuerzas que se han alineado contra ellas. Nuestra labor como líderes es responder a ese sufrimiento con todos los medios a nuestro alcance", dijo el recién elegido Presidente de la COP23, el Primer Ministro de Fiji, Frank Bainimarama. "Eso significa que tenemos que cumplir plenamente nuestros compromisos, no echarnos atrás", añadió.

La cumbre, que empezó el 6 de noviembre y finalizará el 17 de noviembre, busca avanzar en las reglas del Acuerdo de París para contener el calentamiento global en menos de 2ºC respecto a la era preindustrial. Ese es el objetivo: mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales y lo más cerca posible a los 1,5 grados. 

Las posibles soluciones 

Las soluciones pueden ser muy distintas. Sin embargo, prevenir siempre es mejor que curar, y por lo tanto reducir emisiones es el camino a seguir. Eso sí, para que esa reducción sea realmente efectiva debe hacerse de forma urgente, pues el tiempo corre en contra.

La sostenibilidad es el concepto clave, y si de tecnologías existentes se trata, también se han propuesto numerosas soluciones. El objetivo, en este sentido, no sería otro que estabilizar los niveles de CO2 sin renunciar al progreso. El economista venezolano Moíses Naím, planteó dos posibles soluciones al respecto, la primera, es un impuesto al carbono, es decir un impuesto al uso de combustibles fósiles para desalentar su consumo; y, la otra, es la innovación tecnológica. Sin embargo, ambas soluciones son muy difíciles de implementar y ello presenta un escenario difícil para los líderes del mundo, que se encuentran en diversos grados, obligados a entregar constantemente a sus electores una agenda que proteja el medioambiente. 

Asimismo, el reto se encuentra desde aumentar la eficiencia del uso de combustibles o a nivel energético en general hasta reducir la necesidad de utilizar energía, bien cambiando lo que haya que cambiar a nivel tecnológico como recurriendo a una mayor concienciación social. 

Siguiendo las recomendaciones científicas, el Acuerdo de París, un pacto histórico que todavía tiene todo por hacer, y donde participan casi todos los países, tiene como reto reemplazar la salida de los Estados Unidos, pues solo el trabajo coordinado, descentralizado y consensuado a nivel de acuerdos regionales podría superar el gran vació que dejó. Los bloques regionales de integración activos y de gran peso económico – político, como APEC, ASEAN, AL, RCEP, UE, BRICS, entre otros, tener mayor impacto sobre el cuidado de nuestra Casa Común, que los acuerdos multilaterales burocráticos y lentos de políticas estratégicas efectivas y eficaces. 

Por otra parte, la cultura ambiental deberá ser parte de todos los ciudadanos del mundo, que a través de la sociedad civil organizada ambientalista se viene promoviendo, pero aún falta implementar a un nivel institucional que contribuya y respalde el trabajo de los mismos, con Políticas Públicas efectivas, capaces de sostener los acontecimientos de último momento, como los fenómenos naturales. 

Por último, merece relievar que según un Informe de la Corporación Financiera Internacional (IFC), entidad miembro del Grupo del Banco Mundial, se identifican siete sectores de enorme potencial para atraer la inversión privada en la lucha contra el cambio climático: 1)Energía renovable; 2)Almacenamiento de energía y energía solar fuera de la red; 3) Agronegocios; 4)Construcción verde; 5)Transporte urbano; 6)Suministro de agua; y, 7)Gestión de residuos urbanos. América Latina y el Caribe es una región líder en atraer inversiones a sectores clave para la lucha contra el cambio climático, enfatiza dicho Informe de la IFC, pues se prevé que los sectores de transporte y de infraestructura climáticamente inteligente generen más de un billón de dólares en inversiones para 2030 en dicha región.

Ante lo antes mencionado, se revalora que el Informe "Creando Mercados para Negocios Climáticos" indica que para desarrollar el potencial y catalizar inversiones privadas se deben impulsar una combinación de reformas políticas y modelos de negocios innovadores. Ello contribuiría, por cierto, a que América Latina y los países en desarrollo puedan alcanzar los objetivos climáticos fijados en el histórico Acuerdo de París, el mismo que treinta y tres países de la región han firmado dicho instrumento internacional. En ese sentido, es preciso señalar el gran aporte que contribuirá la creación del Fondo de Desastres Naturales para el Asia Pacífico (FDNAP), el cual no solo permitirá recuperar nuestra economía después de los desastres naturales, sino que brindará mayor seguridad a las inversiones en general, pero con especial énfasis a las asiáticas, que visibilizarán las estrategias efectivas y sostenibles de la Gestión de Riesgos, inmersas en las Políticas Públicas sobre la protección del Estado receptor al empresario. 

En síntesis, el desafío máximo, es comprender e interiorizar, que hemos dañado el planeta pero no todo está perdido. Debemos sanarlo recuperarlo y aunque no restauremos en todas las óptimas condiciones en que debería hoyarse, por lo menos, generemos obligaciones vinculantes, sin distingos entre el norte y el sur, sino con el objetivo global de conservar nuestro hábitat para beneficio y obligación de que las nuevas generaciones cuenten con una sostenibilidad más benigna y no como la que se vaticina sino nos proponemos mejorar el medio ambiente de nuestro planeta.

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*Embajador, Profesor e investigador, Cemtrum.Católica Graduate Business School

El profesor Maurtua es Licenciado en Relaciones Internacionales de la Academia Diplomática del Perú. Abogado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú. Bachiller en Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con estudios de posgrado en la Universidad de Oxford; la Escuela de Estudios Avanzados Internacionales de la Universidad de Johns Hopkins y el Comité Jurídico Interamericano de la Organización de los Estados Americanos. Cursando maestría en Gestión Pública en la Universidad Tecnológica del Perú

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Fuente: http://www.centrumaldia.com/Blogs/Oscar_Maurtua_de_Romana/

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