HERMANDADES CENTENARIAS


Escribe Ignacio Valduérteles │ Hermandades y Cofradías │

Sorprende comprobar la cantidad de hermandades centenarias, a veces ampliamente centenarias, que existen. Si nos vamos al mundo de la empresa, por ejemplo, pocas superan los cien años y a los cuatrocientos o quinientos no creo que lleguen. De más de quinientos ni hablamos. 

Basta repasar la historia de cada hermandad, reflejada en su web, para comprobar su antigüedad en unos casos y, en otros, el tesón de quienes hace años, quizá menos de cien, la fundaron contra viento y marea. 

Viendo las cosas con perspectiva se comprueba que la historia de las hermandades, como la de cualquier realidad humana, no es sólo una sucesión de hechos, de cosas que van pasando. Todos esos hechos, unos más relevantes que otros, se insertan en el tiempo construyendo un relato, la historia de la hermandad, de la entidad que los protagoniza y permanece. 

Esta conciencia de sí, le permite llegar a poseer su pasado y proyectar el futuro. Tener una historia personal e intervenir en la historia humana superando el determinismo. Desde su libertad, su trabajo y su esfuerzo, el hombre crea ámbitos culturales que le dan una peculiar consistencia a su actividad, uno de ellos su hermandad. Eso es crear valor, cooperar en el proyecto de la Creación, influir en los demás y en la sociedad. 

Aunque se las critique las hermandades tienen una intuición especial para mantenerse fieles a su espíritu, en ocasiones de forma más evidente que en otras. Los tiempos cambian, pero lo esencial, el espíritu permanece inalterado. La fidelidad en la hermandad nunca proviene de una repetición mecánica de las mismas rutinas, del “siempre se ha hecho así”, ha de ser una fidelidad dinámica, que consiste en saber mantener el mismo espíritu en circunstancias diferentes. Eso supone tener muy claro qué es lo esencial y qué lo accidental. Incluso qué parte de lo accidental no se puede ni debe cambiar porque pondría en peligro lo esencial. No se trata de cambiar por cambiar, sino de buscar en cada momento la forma de ser más fieles a la hermandad. 

El origen, espíritu y fines de las hermandades están perfectamente definidos. Teniendo esto claro las hermandades pueden moverse con plena libertad en la seguridad de durar otros cuantos siglos más.

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Publicado en ABC Sevilla │sevilla.abc.pe
con autorización del autor para compartirlo en Ethica.pe │ Revista VidaMás

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