El problema fiscal de los futbolistas


(Redacción RÉ │ Ramón Fuentes)

Los derechos de imagen y su forma de tributarlos están dando pie a la mayor investigación de la Agencia Tributaria. Sociedades fantasmas y tributaciones no ajustadas a la normativa española son las principales causas. En la gran mayoría de los casos, estos supuestos fraudes se deben a la actuación de sus asesores fiscales. Cristiano [Ronaldo] prescindió en 2014 de su estructura traída de Manchester. El mundo del fútbol exige un nuevo modelo de fiscalidad.


¿Dónde está el delito? ¿Por qué ahora y no antes?


Cristiano Ronaldo, Leo Messi, Falcao, Di Maria, Mascherano, Coentrao, Pepe, Dani Alves y casos más antiguos, como Xabi Alonso, e investigados, como Iker Casillas o David Villa. El mundo del fútbol se ha convertido de un tiempo a esta parte en la pesadilla de la Agencia Tributaria. Muchos son los casos de futbolistas investigados y que copan las portadas de los medios de comunicación. En algunos casos, ya están resueltos y condenados, como Leo Messi. El astro argentino ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Barcelona a 21 meses de cárcel por defraudar 4,1 millones de euros durante los ejercicios 2007, 2008 y 2009, como consecuencia de no haber tributado en España los ingresos de 10,1 millones de euros percibidos por los derechos de imagen. En otros casos, han sido los propios futbolistas, como Mascherano y Di Maria, quienes han llegado a un acuerdo con la Agencia Tributaria para pagar estas cantidades. Y existen también los que están ahora mismo en pleno procedimiento, como sucede con Cristiano Ronaldo y la denuncia de la fiscalía por haber, supuestamente, defraudado cerca de 14 millones de euros y que le obliga a declarar el próximo 31 de julio en los juzgados de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.
Pues bien, vayamos por partes. La primera pregunta se responde fácilmente: los derechos de imagen. La normativa española establece que los futbolistas tributan, dados sus emolumentos, al marginal del 47% por los rendimientos de trabajo derivados de su contrato. En algunas comunidades autónomas es incluso superior. No obstante, establece también que cuando los emolumentos de su contrato sean o superen el 85% de los ingresos totales de ese futbolista, un 15% puede tributar por el impuesto de sociedades al tipo del 28% y no al marginal del 47%. Para entendernos, si un jugador ingresa 10 millones de euros y 8,5 proceden de sus contratos, a los otros 1,5 millones se les puede aplicar un tipo del 28%, lo que supondría un ahorro de 285.000 euros.

Esta explicación exonera a los clubes de cualquier responsabilidad, dado que ellos reflejan claramente ante la Agencia Tributaria los contratos con sus profesionales. Cantidades que los clubes abonan en términos brutos para que sean los jugadores quienes respondan ante la Agencia Tributaria por estos ingresos. Es decir, ese jugador que cobra 10 millones de euros, si hablamos en términos netos, implica que percibe 20 del club para que responda ante la Agencia de los otros 10 millones en las condiciones explicadas anteriormente.
Hasta aquí, parece todo claro. Pues bien, lo que la Agencia Tributaria viene ahora a reclamar, especialmente desde el Plan Nacional de Inspección iniciado en el año 2014, son dos cosas bien claras: la retribución que percibe el futbolista en concepto de sus derechos de imagen y la naturaleza de las sociedades que lo gestionan. Estos dos aspectos son los verdaderos quebraderos de cabeza que están llevando a la situación actual.
Por un lado, desde Hacienda se está tratando de atajar una conducta consistente en pasar como rentas empresariales, es decir, como derechos de imagen tributados al 28%, lo que en realidad son rendimientos de trabajo que deben tributarse al 47%.

Y la segunda, y muy importante, es la naturaleza de la sociedad que los gestiona. Si bien en España ya ha existido algún caso, como el del exfutbolista del Bayern de Munich y Real Madrid, Xabi Alonso, casi todos los implicados son jugadores que proceden del extranjero y que traen a España sus estructuras practicadas en otros países, como Gran Bretaña, Luxemburgo, Holanda, etc… donde son mucho más permisivos que en nuestro país.

Y es precisamente aquí donde radica la gran diferencia respecto a los futbolistas españoles que, pudiendo ser investigados por Hacienda y salvo casos muy remotos, nunca crean sociedades llamadas “off-shore”. En su caso, el problema está en los porcentajes que declaran como derechos de imagen y los que hacen como rendimiento de trabajo.
Pero regresemos a este supuesto entramado de sociedades, motivo del supuesto delito contra el que trabaja de manera incesante la Agencia Tributaria en la actualidad al considerar que estas sociedades no pretenden sino un claro ánimo de ocultación que imputa a los jugadores.

Recordemos el caso Leo Messi y la estrategia que, según la Fiscalía, utilizó el futbolista, consistente en simular la cesión de sus derechos de imagen a sociedades radicadas en paraísos fiscales, como Belice y, en paralelo, formalizaba contratos con otras empresas ubicadas en Reino Unido y Suiza. De esta forma, todos los ingresos que se generaban por sus distintas campañas publicitarias transitaban entre las sociedades, sin verse sometidos a ninguna tributación.

Cristiano Ronaldo, Leo Messi, Falcao, Di Maria, Mascherano, Coentrao, Pepe, Dani Alves y casos más antiguos, como Xabi Alonso, e investigados, como Iker Casillas o David Villa. El mundo del fútbol se ha convertido de un tiempo a esta parte en la pesadilla de la Agencia Tributaria. Muchos son los casos de futbolistas investigados y que copan las portadas de los medios de comunicación. En algunos casos, ya están resueltos y condenados, como Leo Messi. El astro argentino ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Barcelona a 21 meses de cárcel por defraudar 4,1 millones de euros durante los ejercicios 2007, 2008 y 2009, como consecuencia de no haber tributado en España los ingresos de 10,1 millones de euros percibidos por los derechos de imagen. En otros casos, han sido los propios futbolistas, como Mascherano y Di Maria, quienes han llegado a un acuerdo con la Agencia Tributaria para pagar estas cantidades. Y existen también los que están ahora mismo en pleno procedimiento, como sucede con Cristiano Ronaldo y la denuncia de la fiscalía por haber, supuestamente, defraudado cerca de 14 millones de euros y que le obliga a declarar el próximo 31 de julio en los juzgados de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.
Pues bien, vayamos por partes. La primera pregunta se responde fácilmente: los derechos de imagen. La normativa española establece que los futbolistas tributan, dados sus emolumentos, al marginal del 47% por los rendimientos de trabajo derivados de su contrato. En algunas comunidades autónomas es incluso superior. No obstante, establece también que cuando los emolumentos de su contrato sean o superen el 85% de los ingresos totales de ese futbolista, un 15% puede tributar por el impuesto de sociedades al tipo del 28% y no al marginal del 47%. Para entendernos, si un jugador ingresa 10 millones de euros y 8,5 proceden de sus contratos, a los otros 1,5 millones se les puede aplicar un tipo del 28%, lo que supondría un ahorro de 285.000 euros.
https://twitter.com/realmadrid/status/874933658184015873
Esta explicación exonera a los clubes de cualquier responsabilidad, dado que ellos reflejan claramente ante la Agencia Tributaria los contratos con sus profesionales. Cantidades que los clubes abonan en términos brutos para que sean los jugadores quienes respondan ante la Agencia Tributaria por estos ingresos. Es decir, ese jugador que cobra 10 millones de euros, si hablamos en términos netos, implica que percibe 20 del club para que responda ante la Agencia de los otros 10 millones en las condiciones explicadas anteriormente.
Hasta aquí, parece todo claro. Pues bien, lo que la Agencia Tributaria viene ahora a reclamar, especialmente desde el Plan Nacional de Inspección iniciado en el año 2014, son dos cosas bien claras: la retribución que percibe el futbolista en concepto de sus derechos de imagen y la naturaleza de las sociedades que lo gestionan. Estos dos aspectos son los verdaderos quebraderos de cabeza que están llevando a la situación actual.
Por un lado, desde Hacienda se está tratando de atajar una conducta consistente en pasar como rentas empresariales, es decir, como derechos de imagen tributados al 28%, lo que en realidad son rendimientos de trabajo que deben tributarse al 47%.
Y la segunda, y muy importante, es la naturaleza de la sociedad que los gestiona. Si bien en España ya ha existido algún caso, como el del exfutbolista del Bayern de Munich y Real Madrid, Xabi Alonso, casi todos los implicados son jugadores que proceden del extranjero y que traen a España sus estructuras practicadas en otros países, como Gran Bretaña, Luxemburgo, Holanda, etc… donde son mucho más permisivos que en nuestro país.
Y es precisamente aquí donde radica la gran diferencia respecto a los futbolistas españoles que, pudiendo ser investigados por Hacienda y salvo casos muy remotos, nunca crean sociedades llamadas “off-shore”. En su caso, el problema está en los porcentajes que declaran como derechos de imagen y los que hacen como rendimiento de trabajo.
Pero regresemos a este supuesto entramado de sociedades, motivo del supuesto delito contra el que trabaja de manera incesante la Agencia Tributaria en la actualidad al considerar que estas sociedades no pretenden sino un claro ánimo de ocultación que imputa a los jugadores.
Recordemos el caso Leo Messi y la estrategia que, según la Fiscalía, utilizó el futbolista, consistente en simular la cesión de sus derechos de imagen a sociedades radicadas en paraísos fiscales, como Belice y, en paralelo, formalizaba contratos con otras empresas ubicadas en Reino Unido y Suiza. De esta forma, todos los ingresos que se generaban por sus distintas campañas publicitarias transitaban entre las sociedades, sin verse sometidos a ninguna tributación.
Visto un caso, analizados 2 y revisados 3, Hacienda ha encontrado un vergel a explotar. De ahí que posteriormente hayan ido apareciendo muchos otros casos, si bien todos estos no se refieren a huir claramente de tributar, sino a no hacerlo como exige la normativa española. Y es aquí donde aparecería el caso Cristiano Ronaldo. El portugués venía tributando todos sus ingresos procedentes de derechos de imagen a un tipo impositivo mucho más bajo que el exigible en la Hacienda española. El problema es cuando llegó a España. En ese momento, su empresa de representación, dirigida por Jorge Mendes y el abogado Carlos Osorio, debería haber adecuado las estructuras del entramado empresarial del portugués a la normativa española, algo que no hicieron y que ha dado pie a esta situación actual. Hasta el punto de que Cristiano ya hace unos años decidió prescindir de los servicios de este abogado portugués, ha cedido todos sus derechos de imagen a la empresa del magnate chino Peter Lim y ha contratado los servicios de un despacho de abogados español para que lo asesore fiscalmente.
Luego, llegados a este punto, nos encontramos con una interpretación del porcentaje de los derechos de imagen de futbolista y, especialmente, de la forma de declararlo o tributar ante la Agencia Tributaria española.
Sean o no sean finalmente culpables, ¿no debería recaer también alguna responsabilidad sobre los asesores fiscales a los que los futbolistas pagan cantidades enormes de dinero por administrar sus ingresos? Parece claro que sí. Hay quienes consideran que pueden llegar a ser responsables solidarios, enfrentándose a los mismos delitos y competencias que el propio futbolista. Es más, según ha podido saber el DEBATE DE HOY, Hacienda dudó en su momento si emprender acciones contra Cristiano o hacerlo exclusivamente contra sus asesores como principales culpables de supuesto delito del portugués. No olvidemos que, en su caso, estamos hablando de 14.7 millones de euros que la Fiscalía denuncia que Cristiano Ronaldo habría supuestamente defraudado a la Agencia Tributaria española entre los años 2011 y 2014, período durante el cual era Gestifute quien gestionaba sus derechos de imagen.
Es más, el caso de Radamel Falcao, exjugador del Atlético de Madrid y actualmente en el Mónaco y representado también por Jorge Mendes, es el más evidente. El internacional colombiano culpa directamente a Mendes de haber organizado todo el entramado a conciencia.
Así pues, parece claro que nos encontramos ante una situación donde los futbolistas, en muchos casos ajenos a la especifica situación de cada país, han dejado en manos de sus asesores todos sus ingresos relativos a los derechos de imagen. Y estos, lejos de adaptarlo a la normativa de cada país, han intentado mantener entramados societarios que les permitieran impedir tener que pagar lo que obligatoriamente les correspondía.
De ahí la perfecta explicación de Julio Senn, miembro del despacho Senn&Ferrero, que el pasado viernes en la presentación del World Summit Football abogaba por la necesidad de que estas sociedades extranjeras se adecuen inmediatamente a la norma española. “Será bueno, positivo y eso hará crecer mucho a los deportistas y los asesores que vienen desde fuera de España para que las cosas se hagan bien”.
Y en el caso concreto de Cristiano Ronaldo, en su condición de asesor fiscal, Julio Senn era muy explícito. Defiende la total inocencia del portugués y pide “esperar” a que termine el procedimiento para valorar la sentencia.
Llegados a este punto, lanzo esta pregunta al aire. ¿Debemos exculpar totalmente a los futbolistas? A diferencia de los clubes, cuya inocencia es total, en este punto parece claro que los futbolistas no deben salir de rositas. Deben responder ante Hacienda de las cantidades que han dejado de tributar en su momento. Pero vuelvo a insistir que son estas macroempresas fiscales las que han gestionado sus derechos y las verdaderas culpables de las investigaciones emprendidas actualmente por el fisco español.

Posiblemente, esto sirva como punto de partida y tenemos el mejor ejemplo en el propio Cristiano, para que en el futuro los futbolistas se preocupen en serio de cómo se gestionan sus derechos o incluso busquen el asesoramiento directo de empresas afincadas en nuestro país.
Al margen de esta situación, surge ahora irremediablemente otra cuestión. ¿No debería crearse un sistema fiscal para el futbolista, como en su tiempo existió con la Ley Beckham? Para quienes no lo conozcan, esta normativa permitió hasta el 1 de enero de 2015 a todos los futbolistas procedentes del extranjero poder tributar sus ingresos al 24% durante los primeros cinco años de estancia en España. Se le dio este nombre porque se acogió a ella el jugador inglés cuando firmó por el Real Madrid. En realidad, era el Régimen Especial de Impatriados creado en su momento para tratar de incitar la llegada de conocimiento a España.
Pero han vuelto a surgir voces desde el propio fútbol que abogan por revisar el sistema fiscal para los futbolistas, más cuando el mundo del balompié representa más del 1% del Producto Interior Bruto. Y, sobre todo, considerando la gran amenaza que actualmente representa la Premier League inglesa para la competición española, por dos aspectos muy claros. Por un lado, el contrato audiovisual logrado por los clubes ingleses casi triplica al modelo español, dotando a los clubes ingleses de grandes cantidades de dinero que les permiten poder ofrecer enormes cantidades a los futbolistas por jugar en las Islas. Cantidades a las que, en muchos casos, no pueden llegar jamás los clubes españoles. Y, por otro, el hecho de que en Gran Bretaña el tipo impositivo es claramente inferior al de España.
Así pues, nos encontramos ante una preocupante situación. Por un lado, Hacienda con la lupa puesta en las grandes estrellas de nuestro fútbol. Y, por otro, una realidad española nada ventajosa respecto a otros lugares como Inglaterra. Quizá aquí radica la “pataleta” de Cristino Ronaldo.
Luego quizá es el momento de revisar todo el sistema. Por un lado, que la Agencia Tributaria actúe no solo contra el futbolista, sino contra su entramado societario, sus asesores fiscales. Y, por otro lado, el sistema fiscal de los futbolistas y la parte relativa a los derechos de imagen. De lo contrario, podemos asistir a un éxodo masivo de jugadores en busca del paraíso fiscal de la Premier League inglesa.
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Nota publicada en El Debate Hoy (www.eldebatehoy.es)

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