EL ARTE DE CARGAR



Escribe: Kevin Carmen Ward

Llevar en hombros nuestra fe es para los peruanos un resumen de nuestra identidad religiosa, nuestra fe sencilla nos hace catequesis y cargamos la imagen de  quien carga nuestros pecados y de quien  nos libera de el.


En nuestro país la religiosidad popular se identifican con las procesiones, las hermandades se organizan para celebrar alguna devoción que den identidad a una colectividad, hay festividades y nuestro pueblo participa de alguna manera en ellas. 

El acto de cargar es un arte que conlleva a tener una técnica al momento de la jornada o carguío. Existen varios estilos al cargar, que con el tiempo los hermanos van adquiriendo, asimismo depende del lugar donde se ubique en el anda. Por otra parte, los hermanos cargadores deben cuidarse usando una faja para la columna. 


Ahora bien, los cargadores son dirigidos por el hermano capataz y sub- capataz, quienes son los responsables de que la sagrada anda avance correctamente. Se inicia el carguío cuando el capataz da la primera campanada junto con la frase: ARMEN! para que los cargadores se coloquen en posición listo para levantar, en ese momento el sub-capataz también afirma dicha acción diciendo: LISTO CAPATAZ! y dada la segunda campanada el anda se encuentra arriba y por consiguiente se procede a avanzar.




Es muy importante la labor de los esquineros (hermanos que cargan en las esquinas o puntas de la sagrada anda), pues deben llevar de manera uniforme el anda, del mismo modo ellos tumban ligeramente para darle ese vaivén correspondiente al carguío. Los templadores son los que deben recibir el peso del vaivén para que el anda no se vaya; deben pararse firmemente, en efecto ayudar a los esquineros. Por otro lado, los auxiliares como su mismo nombre lo indica sirven de apoyo, ya que el anda a veces puede pesar demasiado a causa de que en el peso del anda se consideran arreglos florares, conos, cirios, batería para las luces, etc. 

Las procesiones son acompañadas por agrupaciones o banda de músicos que interpretan marchas regulares o procesionales. Las cuales son importantes al momento de la jornada procesional, puesto que los hermanos tienen un paso respectivo de carguío (cada hermandad tiene un paso singular), dicho paso va de acuerdo con el sonar del bombo de la banda.

En lo que respecta a las marchas procesionales su fin es inducir a tener una experiencia vivificante dado que mientras los hermanos cargan entran en oración, pues es uno de los momentos más importantes debido a que se espera casi un año para volver cargar y nos llena el alma. Al final, e viven tantas emociones que hasta incluso los cargadores se abrazan y dan un beso después de la jornada procesional.

Los hermanos cargadores deben encontrarse bien de salud y físicamente para evitar accidentes. Por último, al momento de subir o bajar el anda se debe realizar con sumo cuidado y lentamente los hermanos deben tener fuerzas en las piernas. De la misma manera, al realizar la venia (saludo o bendicion que da la sagrada imagen). Es decir, el hermano capataz da un golpe a la campana y solo los cargadores de adelante bajan suavemente y vuelven a subir de igual manera, mientras tanto los que cargan en la parte posterior se mantienen firmes
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