Ciudadanos del Callao, un futuro diferente





Escribe Bruno V. Crose* │

En el transcurso de este presente siglo, la ciudadanía en el Callao y sus distritos se ha ido fortaleciendo, aunque falte que esto se arraigue en cada mente y corazón del ciudadano Chalaco, la pregunta que deberíamos hacernos es ¿cuál es la visión que tenemos los Chalacos, del primer puerto para los próximos años? y ¿Cuál es el futuro que queremos para todas las familias del Callao? Hoy vivimos momentos de incertidumbre, tensión e inseguridad en el Callao, y por supuesto el país, aunque el ritmo económico haga que el ciudadano se inunde en la compra de servicios y bienes y se olvide de lo que está pasando. Ese pragmatismo frio, que nos hace dar la espalda a nuestra realidad, nos hace otra pregunta ¿hasta cuándo debemos tolerar esta forma de gobernanza?

La ciudadanía es el mayor grado que puede llegar el residente de una localidad, región, nación o país, con derechos y deberes tanto civiles como políticos. Según Aristóteles: ...a menudo se discute sobre el ciudadano y en efecto no todos están de acuerdo en quién es ciudadano. El que es ciudadano en una democracia con frecuencia no es ciudadano en una oligarquía.

Los romanos tenían similitudes con el concepto de ciudadano que los griegos, su pequeña variante reside en quienes merecían ser ciudadanos, pues para los romanos estos eran todos aquellos que habitaran en la civitās ('ciudad' en sentido amplio), de un padre y una madre que fueran ciudadanos, y a los cuales se les otorgaban derechos. Los mismos esclavos, podían conseguir su libertad y volverse ciudadanos. Sin embargo, la ciudadanía, en la época romana, se podía perder por tres principales motivos: porque un hombre libre cae en la esclavitud; porque el ciudadano cambia de civitās o de comunidad y por ser extranjero.

Hoy en nuestros tiempos, ¿por qué un ciudadano perdería su ciudadanía? acaso también por ser un cómplice silencioso de la corrupción o impunidad que se vive en nuestra sociedad? de Esta infamia de gobiernos regionales y locales ¿de aguantar de maltratos y abusos en nuestro poder judicial? ¿De no ser solidarios con nuestro vecino, con nuestro prójimo? Acaso debemos de vivir nuestra ciudadanía de manera apática y ciega de cómo está a nuestro alrededor? entonces, somos esclavos de nuestros miedos y de nuestra capacidad de poder organizarnos. Cabe mencionar que en esta especie de indignación ciudadana, en el Callao ha habido pequeños gestos de ciudadanos que se han agrupado en el transcurso de este año y han salido en pequeñas marchas o movilizaciones contra autoridades cuestionadas en procesos judiciales, muy significativos estas, pero también demuestran de una ausencia de mayor cohesión y de una posible mejor tolerancia entre todos. 

Este actuar común necesita ser siempre orientado, porque “Toda acción social implica una doctrina”. Por eso, digo desde esta plataforma decimos ¿dónde están los líderes que el Callao necesita? que los ha tenido, de un pueblo aguerrido que ha progresado en las últimas décadas, estos nuevos líderes no pueden vivir a las espaldas como si nada pasara, deben de hacer sentir su presencia en todos los escenarios, con ideas, propuestas con una nueva agenda en común, con nuevas formulaciones en la políticas públicas y en la gestión misma.

Por eso, creo firmemente que debemos de promover al nuevo ciudadano Chalaco, aquel hombre moderno que permita hallarse así mismo, debemos de formularlo en un nuevo manifiesto para el futuro.

El éxito o el fracaso de una sociedad dependen, en última instancia, de su gente, y es a ella a quien nos debemos. El presente y futuro de la Provincia Constitucional del Callao, no depende en cuantas divisiones territoriales le hagamos al primer puerto, dividir en más distritos o provincias, solo genera más pobreza y malversación de fondos, la mejor manera es que trabajamos en conjunto por el desarrollo de esta mal llamada región, aspirar a un régimen de mayor autonomía, a una mejor mancomunidad entre distritos, a que su canon sea mejor utilizado, a que los trabajadores del Callao sean bien remunerados, que la señora justicia, sea justa, preocupados siempre del Chalaco olvidado y excluido, que nos respetemos en nuestra pluriculturalidad, a respetar nuestras tradiciones, costumbres, y la fe que profesemos, a mantener viva nuestra identidad Chalaca, por último, debemos de aprender de vivir en unidad, firmes y felices debe y debería ser nuestra convivencia por el presente siglo.


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* Editor de Política en Revista Éthica - ethica.pe

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