J.C. Mariátegui y la procesión del Señor de los Milagros

Autor: J.C. Mariategui   (Revista Variedades, 1914 - Lima)

Ayer y anteayer, como todos los años, ha desfilado por las calles de Lima, de iglesia en iglesia, la procesión del Señor de los Milagros. Ha pasado imponente, pausada, rumorosa, fragante, solemne. Y su paso ha revivido en nuestro espíritu el recuerdo de tiempos lejanos, en que floreció el dulce misticismo de nuestros abuelos… Esta procesión tradicional viste a Lima de un risueño ropaje de fiesta. Discurren por las calles gentes innumerables con hábitos morados y la ciudad se envuelve en fragantes y azulosas nubes de sahumerios. Y el color de los hábitos varía ente las más distintas y complicadas tonalidades del morado. Morado oscuro, cárdenos, rojizos, lilas. Violentamente cárdenos como ojeras que enciende el pasado, tímidamente violetas como las coronas que ponen su fúnebre nota en la cámara de los niños muertos. La hemos visto pasar meditativos. Ha desfilado delante de nosotros como una romería interminable. Devotas aristocráticas y elegantes, sahumadores vestidas de tosco hábito, morenos sudosos, monaguillos adolescentes a quienes la solemnidad del momento pone una extraña seriedad en los semblantes, mozos alocados que corren, que alborotan y aprovechan de la fiesta como un campo propicio para sus galanterías. La imagen ha pasado lenta, cadenciosamente, alumbrada por pesados cirios. Y en su torno han subido al cielo los cánticos piadosos de los fieles y las nubes azulosas del sahumerio.

El segundo artículo apareció con el seudónimo “El Cronista Criollo” y con el mismo título de  La Procesión Tradicional” (La Prensa, 10 abril 1917)  le valió el premio de la Municipalidad de Lima.

La primavera de Lima -primavera  anodina, neblinosa, gris, indefinida y cobarde- tiene dos días que resucitan súbitamente la tradición y la fe en la ciudad.  En ellos la procesión del Señor de los Milagros dice la renovación y el florecimiento de la religiosidad metropolitana y hace pasar por sus calles híbridas, -virreinales y modernas- una fuerte, melancólica y pintoresca onda de emoción…Hay en estos días una intensa resurrección del misticismo en Lima, asfixiado y sojuzgado ordinariamente por el vértigo y el olvido de la ciudad moderna.  Y se parece esta resurrección a esos súbitos despertares piadosos que asaltan las almas de los hombres vueltos escépticos, fríos y cerebrales por el análisis, por la vida y por la duda.

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Revista Éthica agradece a nuestro colaborador el Historiador José A. Benito por la información.

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