El reto de ser Persona Humana




Escribe: Julián Aparicio

"El reto de la Persona Humana es vivir en un dinamismo que busca  la trascendencia".

Definimos a la persona humana como “el ser que,  socialmente: vive, se expresa y trasciende, con consciencia libre, actuar honesto y transcender místico”, ¿Cómo se constituyen estas tres variables?

Los 3 componentes del Actuar Honesto:  Anteriormente he definido el concepto de honestidad con sus dos dimensiones (ética y mística) que es mayor y más perfecta que la veracidad: “ser eficientes en el logro de los objetivos que por igual nos beneficien a nosotros como a quienes nos rodean”.








Actuar honestamente es acción dinámica… participativa y, consiguientemente, social, comunitaria y abierta a la crítica de la metodología científica de la que no debemos olvidar el criterio de falsabilidad = perfectibilidad, que el método científico tiene. 
El actuar honesto de la persona ha de ser siempre cambiante hacia la verdad, bondad y belleza. De cualquier otro modo no habrá honestidad y con ello se negará, en forma real, la personeidad humana en el actuar para afirmar al ser humano = máximo depredador.

Para ser honestos-as precisamos de la vivencia de 3 verbos-(acciones): Respetar… las naturalezas; Usufructuar… equitativamente los bienes; Ejercitar la creatividad… veraz y místicamente.
Como en el caso de la Consciencia Libre, la ejercitación de las 3 acciones exige autocontrol que deberemos aprender educativamente… mediante la perseverante y libre-aprehensión de estrategias de auto-registro de nuestro  actuar, que abarque la acción de cada uno de los 3 verbos; y “si esto no lo aprendió Juanito-a, tendrá que aprenderlo Juanote-a”.

 Si estamos hablando de una acción mancomunada para la fruición mancomunada habremos de comenzar por respetar todas las formas que la-s naturaleza-s… cósmica, ecológica, etológica, étnica y socio-política-religiosa… nos condiciona a tomar en cuenta porque somos “un individuo más” en todas estas formas de naturaleza y no dueños de todo.  De este respeto habrán de derivarse 2 acciones: - la creatividad transformadora de todas ellas para el beneficio común, - y paciente, tanto como dinámica, espera, para que quienes forman parte de esas naturalezas validen positivamente nuestro aporte creativo. 

De cualquier otro modo seremos opresores de la verdad y de la libertad de los demás y nunca alcanzaremos a ser honestos.  Claro y lamentable  ejemplo de esta falta de honestidad son todas la guerras armamentísticas, socio-económico-políticas (por igual civiles que religiosas)y familiares.  Todas ellas destruyen las naturalezas porque lo que primero matamos es la verdad, sin la cual no podemos hablar de honestidad.

Ahora bien, la fruición mancomunada de nuestro actuar no pude pretenderse que sea cuantitativamente igual, porque en ninguna de las naturalezas se expresa la igualdad cuantitativa.  La fruición, pues, debiendo llegar a todos habrá de ser equitativa y proporcional a la participación activa de cada uno de los integrantes de la acción creativa-ejecutora







Esto sólo puede llevarse a cabo, de manera saludable, asumiendo la autoridad colegiada de cuantos han participado de la creatividad-ejecutora de los bienes, como el elemento dirimente de la proporcionalidad en la acción y en el usufructo de los mismos; la autoridad jerárquica sólo deberá actuar como elemento dirimente en caso excepcional, de controversia irreversible entre los protagonistas defensores de las naturalezas y, en tal caso, por sólo el tiempo pactado por la autoridad colegiada para probar la bondad del reparto fruitivo.

Resulta evidente, porque estamos condicionados por la evolución neurológica, que la variable fruitiva despierta, en todas las naturalezas, la apetencia posesiva. Solamente la educación podrá hacer de ella una fuerza = virtud constructiva, cuyo precio a pagar para poseerla, es siempre, la capacidad de esperar, silenciar, y posponer nuestras apetencias a favor de los otros individuos, en la medida en que estos acepten el criterio…“no sin mí”

A estas alturas del análisis de la honestidad como la segunda variable de la personeidad humana, no se nos oculta que por su complejidad, que supera toda manifestación de espontaneidad, sólo será posible asumirla mediante la creatividad veraz y mística.






Creatividad veraz porque, si no, las apetencias de fruició que son del todo legítimas por condicionamiento neurológico y por la valoración de nuestro actuar intelectivo-intencional-social, despertarán en nosotros el miedo a ser objeto de desvalorización o de exclusión en la participación de los bienes y, se desencadenarán reactivamente 2 conductas mentirosas: - retacear nuestra acción creativa, comparándonos con la que aportan los demás y - sobrevalorar el resultado de nuestro aporte creativo para tener mayor participación en el reparto proporcional.
Creatividad mística porque sin visión trascendente de las distintas naturalezas, incluyendo la nuestra, nos veremos impulsados hacia una actitud competitiva- paranoide de posesión, porque sólo existirá lo temporal en nuestras mentes donde la verdad y la vida sólo tendrán valor de oportunidad.


Sin creatividad veraz y mística estaremos privados de libertad y sólo obedeceremos al seudo-instinto posesivo al servicio de sobrevivir a cualquier precio = al precio de las debilidades de los demás.

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