Juventud, Etica y Politica


Autor: Víctor Montenegro.

La política es el ámbito donde se ordena el escenario social para darle forma y ponerla en marcha, a través de un plan de todos en favor del bien de todos: el bien común.

Es el ámbito donde se designa a la autoridad quien debe dirigir: ordenando y  promoviendo. Y  los demás laborando y colaborando para forjar nuestra dignidad y el de los demás.

Entonces, es el político sea como autoridad o ciudadano, el que promueve ideas, las postula y las gestiona para que nuestra sociedad sea propicia para las familias y la promoción de la dignidad de los ciudadanos. Sin la política no podría funcionar la sociedad, sería un caos.

La ética y la política

¿Sin embargo la política es entendida así? ¿Por qué ahora la política se aleja de la moral y hoy la anomia invade y por gravedad surge una corrupción generalizada?

Para entrar en tema es conveniente expresar que es la Moral la que generalmente se proyecta al mundo de los valores, de las normas de conducta que deben regir la conciencia. Mientras que la política se le sitúa en la esfera de las realidades de las cuestiones concretas. La disciplina que se encarga de “las cosas de la polis” (según la definición clásica).

Para las mentalidades pragmáticas  como Maquiaveo y su entender, la política es en su esencia “la ciencia del poder”, liberada del peso de los prejuicios y de los principios morales y espirituales, quien enseña las vías encaminadas a conseguir, mantener y usufructuar los mecanismos del poder.

Entonces  aquella es la política del reino de los poderosos, donde la regla del poder es el éxito material y el ejercicio egoísta del poder.  Sin consideraciones morales o preocupaciones trascendentes sobre el destino de las sociedades o el mejoramiento de las condiciones de vida de los gobernados.

Es insensato creer, que la civilización subsistirá sin que la moral constituya el centro de las conductas sociales y privadas de los pueblos. La Historia nos muestra ejemplos como el de Roma,  civilizaciones que han perecido por abandonar sus principios rectores, lejos de la austera república que conquistó el mundo.

Quien llega a la cabeza del Joven? 

Quien llega a sus manos, quienes privilegiadamente orientan la libertad de los jóvenes  y su acción?  La familia, sus maestros y aquellos que ya están comprometidos y quieren contagiar a los demás. 

 S.S. Juan Pablo II en su “Carta a las familias” nos enseña: la familia es el primero y el más importante camino. Es un camino común, aunque particular, único e irrepetible, como irrepetible es todo hombre; un camino del cual no puede alejarse el ser humano. Es la escuela de valores. 

En el Principito, Antoine de Saint –Exupery  escribe: “Lo maravilloso de una casa no es lo que ella nos abrigue, que nos caliente, ni que uno sea dueño de sus muros: sino más bien que haya depositado lentamente en nosotros estas provisiones de dulzura. Que ella forme en el fondo del corazón ese macizo oscuro del cual nacen los sueños como aguas de maniantal”. 

El Padre Jordi Rivero nos dice “Los católicos debemos participar en la política como ciudadanos responsables, por el bien de todos. La solución a la corrupción no es abandonar la  política sino participar en ella con principios cristianos. Jesús nos dijo que somos sal y luz del mundo. Esto debe aplicar primero a nuestra vida pero, si esta es auténtica, se manifiesta también en la política. La sal preserva de la corrupción, la luz permite que se vea la verdad”.

S.S. Francisco nos dice sobre el tema de la participación de los laicos en la esfera pública, el Papa explicó que "involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos: No podemos". "Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos cristianos deben trabajar en política".

El joven es energía, es  horizonte, está limpio, quiere  conquistar el mundo y siendo el bien común el deber de todos, por tanto es deber de los jóvenes preocuparse y participar en la política, ahora más que nunca, en las diferentes formas que las vocaciones y la sociedad nos convoque.

Los jóvenes ahora más que nunca deben involucrarse en la política y promover su vocación y generar liderazgo político, afinar su sentido solidario, desarrollar su libertad y empeñarse en la justicia, desarrollando su trabajo hacia el bien común.a, a decisiones y acciones.

En un mundo de anomia social y cargado de corrupción, los jóvenes deben desarrollar resilencia, empoderarse en el amor y proponer con audacia moldes inequívocos de pasión y generosidad, hacia la construcción de la gran civilización del amor.

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