El problema axiológico en nuestra vida, ética y moral




Autor: Luis Esponda

El problema de la vida forma parte de la filosofía y, esencialmente, responde a tres preguntas:
  • ¿Para qué tenemos la vida? ó ¿cuál el fin último de la vida?
  • ¿Hay alguna norma de vida  (Ley decálogo, mandamiento o código ético para lograr ese fin  último?

Para estas interrogantes existenciales podemos deducir que el problema de la vida es, antes que nada, un problema AXIOLÓGICO.   Es a través de la formación, en y por los valores, que el ser humano se perfecciona (perfección que lo lleva a realizar su fin último).

DEFINAMOS EL CONCEPTO DE AXIOLÓGIOCO
  • Etimológicamente, esta palabra proviene del griego:  “axios” valor y “logos” = tratado, estudio o tratado de los valores.
  • Descriptivamente, la axiología es definida como la parte de la filosofía que  estudia todo lo  referente a la naturaleza, captación y realización del valor.
Leemos en la Biblia, Gn. 1, 26:
“Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”
       * ¿Por qué somos imagen y semejanza de Dios?
       * ¿Es en la realización de esta imagen y semejanza que
            radica  nuestro deber ser?



Analicemos el siguiente esquema:


  1. Si tenemos que señalar en el hombre facultades que lo definan como tal, podemos decir que es un ser dotado de: “Inteligencia” con capacidad de conocer, razonar y reflexionar; de “voluntad”, capacidad de auto determinarse, o sea, decidir libremente; de “soma y sentidos”: como ser corpóreo puede relacionarse con el mundo que lo rodea, para ello tiene los sentidos.
  2. El intelecto, Intus Leggere = leer lo profundo, lo íntimo, es la facultad que nos hace capaces de leer la esencia de los seres, tratando de explicarlos en sus últimas causas. Sobre todo, entender el principio de causalidad.
  3. La voluntad (libre), facultad que, utilizando la libertad como don, nos lleva a  optar entre el valor y el anti valor, a elegir entre las cosas buenas, lo mejor.
  4. Los Sentidos, capacidad de poder gozar del color, forma, proporción, etc. de las cosas, de percibir las fragancias y perfumes, palpar tersuras o deleitarse con la armonía de la música.
  5. Cada una de estas facultades tiene un objeto propio:
    El intelecto busca la verdad de las cosas y, para lograrlo, tiene a la Lógica como herramienta fundamental.
    La voluntad, adornada con la libertad, se nos da para buscar la felicidad, se orienta al bien, dentro de lo que puede ser ético, y, al hallarla, se hace bien, al compartirla con los demás, se hace amor.
    Los sentidos, en cambio, buscan no sólo relacionarse con las cosas, sino también encontrar en lo bello su realización, y para lograrlo es necesario seguir los cánones estéticos.
  6. VERDAD, BIEN, BELLEZAcombinadas en distintas proporciones, dan origen a la escala de valores, que cada quien capta dando prioridad a uno de los tres, sean estos valores lógicos, valores éticos o valores estéticos.
  7. Dice la filosofía de siempre (Tomista), que la verdad absoluta es el «VÉRUM», que el bien supremo es el «BONUM» y que lo bello máximo es el «PULCHRUM», y que los tres convergen en uno, haciéndolo UNO Y ÚNICO, es decir, DIOS.
  8. Finalmente, podemos decir que los valores radican en el ser inmutable y perfecto, que es el modelo perfeccionante, como el alfa y  omega.
    Pero, ¿qué es el valor? El valor o los valores son manifestaciones de la esencia Divina, por los que el hombre, encarnándolos en sí mismo, se hace más a imagen y semejante de Dios, que es, además de perfecto, perfeccionador del universo y del hombre en especial.
  9. Si pudiéramos definir la estructura del cosmos diríamos que es un tejido de tiempo y espacio, donde la materia movida por la energía está en continuo cambio perfeccionante «ad infinítum». Este cambio del cosmos nos lleva a decir de la historia: “lo único que no cambia es que todo cambia”. 

Si el cosmos es una realidad cambiante:
Si todo cambia, ¿Para qué educamos?
¿qué son los valores?

RESPONDEMOS

Lo inmanente y lo trascendente. 
El universo nacido, según nuestros científicos en el momento del Big Bang, es una realidad cambiante, histórica pues esta en el tiempo y en el espacio, es experimentable a los sentidos, es una realidad física, material, es contingente (puede y no puede ser) y está en devenir, es decir se está haciendo, es continuamente cambiante, por tanto imperfecto. Esta realidad a la que los griegos llamaban la “fisis”, no tiene explicación en sí misma. Ella nos dice que la explicación debe estar más allá de la fisis en un mundo metafísico (metá en griego significa más allá).
La fisis por si sola es inmanente y supone una causa que la haya producido.
El mundo metafísico es trascendente es eterno e inmutable es perfecto y es modelo, en el encontramos a Dios y en él los valores. 

   
Todas las cosas que existen en el mundo son cambiantes como la materia. Así, por ejemplo:  La moda es cambiante.Los filósofos griegos tenían el pelo corto y se lavaban con algún material antiguo; los filósofos medievales no les bastaba el pelo natural, se ponían peluca, se lavaban con jabón; Los filósofos de hoy pueden tener el pelo corto o largo o ser calvos: pero todos los filósofos de ayer, hoy y siempre debían tener el pelo limpio y ordenado.
  • No importa la forma de hacer justicia, sí importa que siempre la justicia sea: «dar a cada quien lo que le corresponde».
  • No importa el tipo de institución: bancos, financieras, cajas de ahorro; lo que importa es ahorrar. 
  • No importa si escuchas una «fonola», «vitrola», un tocadiscos LP», un C.D. o   un «D. Láser»; lo que importa es tener gusto musical.



LA LIMPIEZA, EL ORDEN, LA JUSTICIA, EL GUSTO POR LA MÚSICA SON VALORES  QUE TRASCIENDEN AL TIEMPO Y AL ESPACIO, A LO CAMBIANTE Y CADUCO DE LA MATERIA, SON ETERNOS, SON INMUTABLES, SON IDEALES. 

*Filósofo y educador, ex Director del Newton College 











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