Crímenes de odio


Escribe: Junior Hidalgo*  │

Colocarme como lector, y de esta manera poder exponer un conflicto al cual tildaría de colisión entre los bien llamados principios legales y la propia ley, se torna exacerbado, comenzaremos  este estudio dilucidando si los llamados crímenes o discursos de odio  están acorde a los principios que rigen nuestro Derecho Penal, y estos mismos son delitos o agravantes de delitos comunes, que ameriten ejercitar el ius puniendi del Estado.

Al respecto, al artículo 323° del Código Penal, antes de la entrada en vigencia del Decreto Legislativo 1323, y posterior a ello, en mérito de la derogación sufrida por ésta última , tenía como verbo el acto de discriminar, así como el de incitar y promover en forma pública actos discriminatorios;  mientras que con la actual modificación que se pretende, se considera discriminación a “realizar actos de distinción” que anulen o menoscaban el reconocimiento, goce o ejercicio de cualquier derecho de una persona o grupo de personas reconocido en la Ley, la Constitución o en los tratados de derechos  humanos de los cuales el Perú es parte, basados en motivos de orientación sexual, identidad de género.

El “realizar actos de distinción” no es claro y vulnera el principio de lex certa o taxatividad de la ley penal, conforme al cual, toda norma de carácter penal, ha de describir de una manera precisa, clara y exhaustiva, de una manera cierta tanto la conducta prohibida como la pena con la que se conmina su realización, Así, realizar actos de distinción referidos a la orientación sexual e identidad de género, puede traer consigo serias restricciones a la LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Por lo que es necesario que previamente en una norma civil se determinen cuáles son los a otra (orientación sexual)

derechos vinculados a la orientación sexual e identidad de género sobre los que recae la discriminación. Ya que podría darse una arbitrariedad en la interpretación del delito de discriminación, y entenderlo, que si un hombre se siente mujer (orientación sexual) y siendo un recluso quiere que lo cambien a un pabellón de mujeres, puede exigir tal medida, bajo amenaza de ser o sentirse discriminado por su orientación sexual, o simplemente ya no le podre decir “sau” a mi amigo que tenga hombre se siente mujer (orientación sexual) y siendo un recluso quiere que lo cambien a un pabellón de mujeres, puede exigir tal medida, bajo amenaza de ser o sentirse discriminado por su orientación sexual, o simplemente ya no le podre decir “sau” a mi amigo que tenga otra (orientación sexual) porque podría sufrir restricciones en mi libertad. Ya que toda opinión crítica frente  a determinados aspectos puede considerarse como discriminación. Así por ejemplo si en un iglesia cualquiera sea su credo se sugiere “abandonar las conductas homosexuales por ser nocivas para la persona y para la familia”, tal apreciación puede ser calificada como discriminación.

Finalmente, cabe precisar que el derecho  penal no puede nunca emplearse en defender intereses minoritarios y no necesarios para el funcionamiento del Estado,siendo inadecuado recurrir a sus graves sanciones si existe la posibilidad de garantizar una tutela suficiente con otros instrumentos jurídicos penales, Como señala el principio de intervención mínima significa que “ El Derecho Penal  sólo  tutela aquellos derechos, libertades y deberes imprescindibles para la conversación del Ordenamiento Jurídico, frente a los ataques más intolerables que se realizan contra el mismo”, la pregunta sería porque existe esta grave colisión entre los principios y las leyes en nuestro país.

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*Abogado y miembro de la Red Nacional de Abogados por la Defensa de la Familia - RENAFAM

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