CRIOLLA COMO ELLA SOLA



Escribe Harold Flores

Lima no puede vivir sin su música criolla y la música criolla no puede vivir sin su Virgen del Carmen, devoción popular tan arraigada en nuestra ciudad a mediados de los tiempos republicanos. Es por estos tiempos, que llega a la ciudad de Lima el Vals vienés y es en los Barrios Altos, gracias al ingenio de grandes compositores y autores de la época, donde se crea el “Vals peruano”, con matices europeos, sí, pero con identidad propia. Mientras esto se está dando, surge como parte de esta idiosincrasia de los barrios populares de Lima, imagen de la Virgen del Carmen, como complemento fundamental de este género musical y es en estos años donde empieza el gran apogeo de su devoción.

Se empiezan a dejar de lado, las mal llamadas, devociones de la aristocracia limeña, para dar pie a una devoción popular y nacida en el corazón de un barrio de clase media y baja, donde dentro de su festividad, confluyen las tradiciones propias de esta ciudad, arraigándose cada vez más su devoción, a tal punto de nombrarla por los propios limeños y bajo decreto municipal, “La Alcaldesa Perpetua de la Ciudad de Lima”.

Es así, que este barrio populoso adquiere la devoción del Carmelo como suya, siente a la Madre de Dios tan suya, que no duda en considerarla una Dama más, una vecina que colinda con ellos entre callejones y quintas, compartiendo las vivencias y sus jaranas con guitarra y con cajón, buscándola como buena amiga en su monasterio, para pedirle algún consejo o ayuda en los momentos de más necesidad.

La Virgen del Carmen ya no solamente es parte de los Barrios Altos, ahora es una identidad que abarca todo Lima, al igual que en octubre, Lima se pinta de morado, yo me atrevería a decir que, en Julio, Lima se tiñe de marrón por su patrona, que como diría el vals:

“Desde los altos con su perfume de flores

entre rezos y clamores
llega la Virgen del Carmen
derramando bendiciones
por nuestras calles limeñas
alegra los corazones
alivia todas las penas
criolla como ella sola
llega mi Virgen morena.”


Es por estos años donde también se empieza a tener la costumbre de realizar las tradicionales serenatas a las personas por sus onomásticos. Estas, eran celebraciones de fiestas en las puertas de los agasajados, con canciones criollas propias de cumpleaños y, si era del agrado del cumpleañero, abría la puerta y salía a festejar.

Fue entonces que se pensó entre los criollos, dar en marcha y organizar la tradicional serenata a su patrona una noche antes de iniciar su festividad, dando lugar a una tradición que hasta ahora se mantiene y donde grandes artistas del acervo criollo, van a cantarle a la Patrona de Lima y en agradecimiento, la Virgen deja la vida contemplativa para salir a jaranear y disfrutar de la majestuosidad cultural de su Lima. Sale cada noche de serenata a agradecerles, derramando sus bendiciones a todos los que la acompañan. Y aquí traigo acotación otra letra de un vals tradicional de la Virgen del Carmen:

“Vamos a la fiesta del Carmen, negrita,

vamos que se acaba ya la procesión,
vamos a bañarnos en agua bendita
a ver si podemos lograr el perdón…

Por el campanario la luna se asoma

y es un anticucho ya mi corazón,
se quema el castillo, se va la paloma,
vamos que se acaba ya la procesión.”


Los días 16 de Julio de cada año, las calles de Lima se convierten en un ambiente festivo total, las casas, quintas y callejones la aclaman como su Reina y Señora, arman a lo largo del camino por donde pasara la Virgen, alfombras de flores, cadenetas, banderines, manteles bordados, flores, guirnaldas, los famosos “quita sueños”, que engalanan las viejas calles de la ciudad. Su paso por Barrios Altos es de continuo júbilo, eso es indiscutible, la lluvia de mistura, los cohetes, castillos, homenajes criollos y vivas que anuncian sus vecinos, son de tremenda alegría, porque ya pisa sus veredas la Señora del Carmelo.

Cuenta una vieja tradición Barrio Altina, que la escuche de antiguos criollos y hermanos del Carmen, que una noche de julio, se armaba una jarana criolla de las buenas en un solar del cercado, ya eran altas horas de la noche y (como era tradición en aquellos años, las celebraciones empezaban viernes y terminaban domingo, si no eran mas días), de pronto llego a la celebración una señora muy guapa y de facciones muy hermosas que nadie la conocía dentro del barrio, la hicieron pasar y le brindaron hospitalidad, se quedo buen tiempo bailando valses y marineras limeñas (canciones propia de las jaranas), de pronto, sin nadie darse cuenta, la señora hermosa, se había retirado, sin decir de donde venia y como se llamaba. A los días siguientes, dos de los compadres que habían asistido a esa jarana criolla, en el cercado, fueron a rezar a la Iglesia del Carmen y grata fue su sorpresa, que se dieron cuenta que, con la señora que habían bailado y jaraneado aquella noche, estaba sobre las andas de la Virgen del Carmen.

A raíz de esta tradición popular de la época, nacen estas fugas en el canto de jarana:

La Virgen del Carmen dice

que del cielo se ha bajado
para irse a jaranear
a una huerta del Cercado

Yo se guardar un secreto

pero esto no me lo callo
yo vi a la Virgen del Carmen
jaraneando en Cantagallo.



Varias son las tradiciones que encierra esta gran festividad limeña, que nos tomaría hacer un libro para poder contarlas, lo cierto es que, los limeños esperamos tanto esta festividad durante el año, porque confluye nuestras tradiciones y así mismo para vivirla junto a nuestros familiares y amigos, pero lo más importante, para poder disfrutar de Ella, agradeciéndole por darnos la dicha de verla un año más. ¡Ah! Y se me olvidaba, no se vayan del Carmen sin antes pasar por el torno del convento y comprar esos ricos limones rellenos, que tan bien lo saben hacer las madres, que, por cierto, fue una receta que la mismísima Virgen se las dejo. Y el que va al Carmen y no comió un limón relleno, es como si no haya ido. ¡Felices Fiesta Carmelitanas!

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